Efesios 6:12 (RV1960)

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Josué 12:16 (RV1960)

“…el rey de Maceda, otro; el rey de Bet-el, otro.”

La conquista de la tierra prometida no solamente fue una victoria militar para Israel, sino también una figura espiritual para la Iglesia. Cada rey derrotado por Josué representa un enemigo que busca gobernar diferentes áreas de nuestra vida. En esta ocasión estudiaremos al rey de Maceda, cuyo nombre significa “arrear ganado”, una figura que describe una vida controlada por la presión, la comodidad y la falta de una relación íntima con Dios.

El propósito del Señor no es conducirnos como ganado que necesita ser obligado, sino formarnos como ovejas que reconocen la voz de su Pastor y le siguen con amor, obediencia y convicción. Por ello, es necesario identificar este gobierno espiritual para vencerlo y caminar en libertad bajo la dirección del Espíritu Santo.

El gobierno de Maceda

Maceda (H4719): “Arrear ganado”.

Este rey representa un sistema que busca controlar el alma, quitándole discernimiento y llevando al creyente a vivir una vida espiritual rutinaria. Una persona bajo este gobierno necesita que constantemente la estén empujando para servir, congregarse, orar o buscar al Señor.

Además, este espíritu puede manifestarse mediante actitudes de orgullo y autosuficiencia, creyendo que el reconocimiento personal es más importante que la obediencia a Dios. El creyente comienza a pensar más en quién cree ser que en la voluntad del Señor.

Cristo nos llama como ovejas, no como ganado

Juan 10:4 (NTV)

“Una vez reunido su propio rebaño, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz.”

Mateo 16:24 (RV1960)

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

La oveja conoce a su Pastor y lo sigue voluntariamente. No necesita ser obligada porque existe una relación de confianza y amor.

Las características de una oveja saludable son:

  • Reconoce la voz de su Pastor.
  • Se deja guiar voluntariamente.
  • Obedece por amor y no por obligación.
  • Crece y se fortalece bajo el cuidado del Señor.

El verdadero discipulado nace del deseo de seguir a Cristo y no de la presión de las circunstancias.

¿Somos ovejas o ganado?

Una de las preguntas más importantes de esta enseñanza es:

¿Estamos siguiendo a Cristo porque lo amamos o solamente porque alguien nos está empujando?

El pastor guía al rebaño caminando delante de él. Las ovejas responden libremente porque conocen su voz.

En cambio, el arriero va detrás del ganado utilizando presión, amenazas o diferentes métodos para obligarlo a avanzar.

Dios desea una Iglesia madura que le siga por convicción, no creyentes que únicamente reaccionen cuando reciben presión o corrección constante.

Permanecer en el lugar donde Dios nos ha establecido

Cantares 1:7 (RV1960)

Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros?

Cantares 1:8 (BL95)

¡Oh la más bella de las mujeres!, si no estás consciente de quién eres, sigue las huellas de las ovejas, y lleva tus cabritas a pastar junto a las tiendas de los pastores.

La esposa pregunta dónde apacienta el pastor porque desea permanecer cerca de él. La respuesta es permanecer siguiendo las huellas de las ovejas y junto a los pastores establecidos.

Maceda representa a quienes constantemente luchan contra la autoridad espiritual, les cuesta permanecer en el lugar donde Dios los plantó y necesitan ser impulsados para servir.

El creyente maduro entiende que permanecer bajo la cobertura del Buen Pastor produce crecimiento, estabilidad y protección espiritual.

Venciendo la comodidad y la pereza espiritual

Cantares 5:2 (NBV)  

Cierta noche, mientras dormía, se me despertó en sueños el corazón. Oí la voz de mi amado; ¡llamaba a la puerta de mi recámara! «Ábreme, amada mía; amor mío, mi linda paloma», decía, «pues mi cabeza está empapada de rocío; la humedad de la noche corre por mi cabello».

Cantares 5:3 (NBV)

Pero yo le dije: «Ya me desvestí. ¿Me visto otra vez? Ya me lavé los pies; ¿me los vuelvo a ensuciar?».

Cantares 5:7 (LBLA)

Abrí yo a mi amado, pero mi amado se había retirado, se había ido. Tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; lo llamé, y no me respondió.

La esposa escuchó la voz del amado, pero la comodidad la hizo responder tarde. Cuando finalmente abrió la puerta, él ya se había ido.

Esta escena nos enseña que muchas veces Dios llama, pero la comodidad, la apatía y la pereza espiritual nos impiden responder inmediatamente.

Por esa razón la Escritura describe al perezoso como una persona llena de excusas, convencida de que siempre tiene la razón y que nunca alcanza aquello que desea.

En cambio, el diligente prospera porque responde al llamado de Dios con prontitud y perseverancia.

Cada creyente debe preguntarse si está siendo guiado por la voz del Buen Pastor o si todavía necesita que otros lo empujen para buscar al Señor.

Vencer al rey de Maceda significa abandonar la comodidad, la pereza y la dependencia de la presión externa, para desarrollar una relación personal con Cristo, obedeciendo por amor y creciendo espiritualmente cada día.

Perfil de un perezoso

La pereza no solamente afecta el trabajo o las responsabilidades diarias; también deteriora la vida espiritual. Una persona dominada por este espíritu siempre encuentra razones para no obedecer el llamado de Dios, posterga sus compromisos espirituales y termina alejándose del propósito del Señor. La Biblia describe varias características del perezoso:

  1. Siempre encuentra excusas

Proverbios 22:13 (NBV)

“Al perezoso no le faltan excusas: «¡Hay un león allá afuera! —dice— ¡Me matarán en la calle si salgo!».”

El perezoso siempre tiene una razón para no actuar. Las dificultades se convierten en pretextos para permanecer inmóvil y evitar el esfuerzo.

  1. Se cree más sabio que los demás

Proverbios 26:16 (NBV)

“El perezoso se cree más listo que siete sabios que saben responder.”

La pereza suele ir acompañada de orgullo. La persona piensa que no necesita consejo ni corrección, justificando constantemente su falta de compromiso.

  1. Tiene deseos, pero no actúa

Proverbios 13:4 (RV1960)

“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada.”

El perezoso anhela las bendiciones de Dios, pero no está dispuesto a pagar el precio de la obediencia, el esfuerzo y la perseverancia.

  1. Su descuido produce necesidad

Proverbios 19:15 (RV1960)

“La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre.”

La negligencia trae consecuencias. Quien descuida su comunión con Dios termina experimentando pobreza espiritual, debilidad y falta de crecimiento.

El gobierno de Maceda busca producir creyentes conformistas, cómodos y dependientes de que otros los impulsen. Sin embargo, el Señor nos llama a ser discípulos diligentes, sensibles a su voz y dispuestos a obedecer sin necesidad de presión externa. Derrotar a Maceda implica abandonar las excusas, vencer la comodidad y responder con prontitud al llamado del Buen Pastor.

 El rey de Maceda representa todo aquello que intenta gobernar nuestra alma mediante el conformismo, la comodidad y la falta de iniciativa espiritual. Sin embargo, Jesucristo nos llama a vivir una vida diferente: una vida donde aprendemos a reconocer su voz y a seguirle voluntariamente.

 

Cuando derrotamos este gobierno, dejamos de depender de la presión de los hombres y comenzamos a caminar bajo la dirección del Espíritu Santo. Entonces nuestra obediencia nace del amor, nuestra comunión con Dios se fortalece y alcanzamos la madurez espiritual que el Señor espera de cada uno de sus hijos. Que cada día podamos responder con prontitud al llamado del Buen Pastor y seguir sus pasos con fidelidad hasta el final.

Luis Alejandro Hernández Pérez

Anciano , Iglesia de Cristo Restauración