En nuestro caminar con Dios, una de las necesidades más profundas del corazón es aprender a confiar. La confianza verdadera no solamente se manifiesta cuando todo está bien; se demuestra especialmente cuando atravesamos momentos de incertidumbre, angustia, dificultad o espera.
El estudio de la letra SAMEJ nos conduce a una verdad espiritual relacionada con aquello que rodea, sostiene, protege y sirve de fundamento. La confianza en Dios no consiste únicamente en creer que Él existe, sino en aprender a descansar en Él, permanecer firmes bajo Su autoridad y permitir que nuestra vida sea sostenida por Su presencia.
El material de esta enseñanza presenta una serie de conceptos relacionados con SAMEJ:
CÍRCULO – APOYO – SOSTENER – SUSTENTO – DEPENDER – RODEAR – PROTEGER – ANILLO NUPCIAL – CONFIAR – FUNDAMENTO.
Todos estos conceptos nos llevan hacia una misma realidad: Dios desea que nuestra confianza tenga fundamento en Él.
La Escritura nos muestra que una persona que aprende a confiar en Dios puede permanecer firme aun cuando las circunstancias cambien. Puede descansar cuando existe incertidumbre, perseverar cuando llega la prueba y continuar sirviendo cuando todavía no ve el resultado.
SAMEJ nos invita, entonces, a examinar dónde estamos colocando nuestra confianza y sobre qué fundamento estamos edificando nuestra vida.
Génesis 1:1 — KADOSH
“En el principio[1] Elohim Alef-Tav[2] creó los cielos y la tierra.”
Antes de que existiera aquello que podemos observar, Dios ya estaba presente. Los cielos y la tierra tienen su origen en Él.
Esto establece un fundamento importante para el tema de SAMEJ: nuestra confianza debe descansar en Aquel que es fundamento de todas las cosas.
Conceptos relacionados con SAMEJ
CÍRCULO – APOYO – SOSTENER – SUSTENTO – DEPENDER – RODEAR – PROTEGER – ANILLO NUPCIAL – CONFIAR – FUNDAMENTO.
La vida cristiana no fue diseñada para que caminemos dependiendo únicamente de nuestra propia capacidad.
Hay momentos en los que necesitamos reconocer delante de Dios:
“Señor, yo necesito que Tú me sostengas.”
La confianza comienza cuando dejamos de colocar nuestra seguridad exclusivamente en nuestras fuerzas y aprendemos a depender de Dios.
Hebreos 3:14 — RV1960
“Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,”
Hebreos 3:14 — NTV
“Pues, si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que teníamos al principio, cuando creímos en él, entonces tendremos parte en todo lo que le pertenece a Cristo.”
Hebreos 3:14 — BAF
“Porque las riquezas de Cristo que ahora compartimos están condicionadas a que mantengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”
CONFIANZA
No se trata únicamente de comenzar confiando en Dios. También debemos aprender a permanecer confiando en Él.
La fe puede comenzar con entusiasmo, pero debe convertirse en perseverancia.
JUPÓSTASIS = ESTAR BAJO AUTORIDAD, MANTENERSE FIRME, QUEDAR EN PIE.
Estar bajo autoridad significa reconocer que Dios tiene el derecho de dirigir nuestra vida. Mantenerse firme significa no abandonar nuestra confianza cuando llegan circunstancias difíciles. Quedar en pie habla de perseverancia.
Hay personas que confían en Dios mientras reciben respuestas rápidas, pero la verdadera confianza también se revela durante la espera.
La confianza del principio debe convertirse en perseverancia hasta el fin.
No podemos permitir que una dificultad temporal destruya una confianza que Dios desea establecer profundamente en nuestro corazón.
Preguntémonos:
- ¿Sigo confiando cuando no entiendo?
- ¿Sigo creyendo cuando todavía no veo?
- ¿Sigo permaneciendo firme cuando la respuesta tarda?
- ¿Estoy bajo la autoridad de Dios o solamente quiero que Dios haga lo que yo deseo?
SAMEJ nos recuerda que debemos permanecer sostenidos.
Salmos 5:11 — RV1960
“Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.”
ALÉGRENSE
La confianza en Dios produce una respuesta interior diferente.
El salmista no solamente habla de confiar; habla de alegrarse.
La persona que confía puede encontrar motivos para alegrarse porque sabe quién está sosteniendo su vida.
“porque tú los defiendes.”
La confianza está relacionada con reconocer que Dios es nuestro defensor.
Salmos 4:8 — RV1960
“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.”
DORMIRÉ
Aquí aparece otra dimensión de la confianza.
Confiar en Dios puede llevarnos a experimentar paz y descanso.
El salmista puede acostarse y dormir porque reconoce:
“solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.”
No es simplemente tranquilidad producida por circunstancias favorables. Es seguridad puesta en Dios.
YASHÉN = AÑEJO – ENVEJECER – INVETERADO
ENRAIZADO – ARRAIGADO O FIRMEMENTE ESTABLECIDO POR EL PASO DEL TIEMPO.
Aquí aparece una enseñanza muy significativa:
La confianza madura.
Una confianza que ha pasado por diferentes temporadas de la vida puede llegar a estar enraizada y firmemente establecida.
No debemos despreciar los procesos mediante los cuales Dios fortalece nuestra confianza.
Cada experiencia en la que hemos visto Su fidelidad puede convertirse en una raíz más profunda.
Hay una diferencia entre decir:
“Creo que Dios puede hacerlo”
y llegar a decir:
“He visto la fidelidad de Dios tantas veces que puedo descansar en Él.”
La confianza madura con el tiempo.
Salmos 125:1 — PDT
“El Señor rodea a su pueblo Canto para los peregrinos. Al igual que el monte Sion, quienes confían en el SEÑOR nunca temblarán ni caerán; permanecerán para siempre.”
“QUIENES CONFÍAN EN EL SEÑOR”
El monte no es presentado como algo que cambia constantemente de lugar. Así debe ser la confianza del creyente: establecida en Dios.
RODEAR – SOSTENER – PROTEGER – CONFIAR.
Salmos 125:1 — TLA
“SALMO 124 Cántico para las peregrinaciones. Los que confían en Dios son como el monte Sión, que nadie puede moverlo. ¡Permanecerán para siempre!”
“LOS QUE CONFÍAN EN DIOS”
La confianza en Dios produce estabilidad.
No significa que nunca enfrentaremos dificultades.
Significa que las dificultades no tienen que determinar nuestro fundamento.
Existen temporadas en las que las circunstancias intentan mover nuestra paz, nuestra esperanza y nuestra seguridad.
Pero el creyente debe aprender a decir:
“Mi circunstancia puede cambiar, pero mi fundamento permanece.”
La seguridad no está en que todo alrededor permanezca igual.
La seguridad está en que Dios permanece fiel.
Nahum 1:7 — LPD
“El Señor es bueno con los que esperan en él, es un refugio en el día de la angustia; reconoce a los que confían en él”
ANGUSTIA = TSARÁ
AFLICCIÓN – CALAMIDAD – CONFLICTO – TRIBULACIÓN – DESGRACIA – DIFICULTAD – ESTRECHEZ – REDUCIR – HUMILLACIÓN.
La Biblia no presenta una vida sin dificultades.
Presenta algo diferente:
Dios como refugio en medio de la dificultad.
“El Señor es bueno con los que esperan en él.”
Y posteriormente:
“es un refugio en el día de la angustia.”
Hebreos 4:16 — RV1960
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Aquí encontramos una invitación.
No debemos alejarnos de Dios cuando estamos en angustia.
Debemos acercarnos.
La respuesta bíblica ante la necesidad no es correr lejos del trono, sino acercarnos al trono de la gracia.
Cuando llega la angustia, nuestra tendencia puede ser preocuparnos, aislarnos o intentar resolver todo por nuestras propias fuerzas.
Pero Hebreos nos enseña:
“Acerquémonos.”
Hay gracia.
Hay misericordia.
Hay socorro.
Y hay un Dios que reconoce a quienes confían en Él.
Jeremías 17:7 — BAD
“»Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él.”
Aquí encontramos una declaración directa:
“Bendito el hombre que confía en el Señor.”
La confianza no solamente aparece como una acción humana; aparece relacionada con una vida que recibe bendición.
Jeremías 17:8 — BAD
“Será como un árbol plantado junto al agua,que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes.En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.»”
La figura del árbol es profundamente significativa.
El árbol está:
PLANTADO.
Tiene:
RAÍCES.
Busca:
AGUA.
Y permanece:
DANDO FRUTO.
Observemos también las circunstancias mencionadas:
CALOR.
SEQUÍA.
Sin embargo, el árbol continúa teniendo vida porque sus raíces están conectadas con la fuente.
Confiar en Dios no significa que nunca llegará el calor.
Tampoco significa que nunca atravesaremos una temporada de sequía.
La diferencia está en dónde están nuestras raíces.
Cuando nuestra confianza está en Dios, podemos atravesar temporadas difíciles sin perder necesariamente nuestra capacidad de permanecer, crecer y dar fruto.
La pregunta no es solamente:
“¿Estoy pasando por una sequía?”
La pregunta también es:
“¿Dónde están mis raíces?”
1 Corintios 15:58 — RV1960
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
“CRECIENDO EN LA OBRA DEL SEÑOR SIEMPRE”
La confianza en Dios no debe producir pasividad.
Debe producir:
FIRMEZA.
CONSTANCIA.
CRECIMIENTO.
SERVICIO.
El creyente que confía continúa creciendo en la obra del Señor.
Aunque todavía no vea todos los resultados, sabe:
“vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
Esto es fundamental.
Hay ocasiones en las que podemos sentir que nuestro esfuerzo no produce resultados inmediatos.
Pero Dios nos llama a permanecer firmes y constantes.
Proverbios 28:25 — BLS
“El amor al dinero es causa de pleitos. Confía en Dios, y prosperarás.”
Podemos colocar nuestra confianza en recursos materiales, capacidades, personas o circunstancias; sin embargo, el estudio nos dirige nuevamente hacia Dios.
La confianza verdadera cambia nuestra manera de vivir.
Si confiamos en Dios:
- podemos permanecer firmes;
- podemos continuar trabajando;
- podemos esperar;
- podemos descansar;
- podemos atravesar dificultades;
- podemos acercarnos al trono de la gracia;
- podemos seguir dando fruto;
- podemos continuar creciendo en la obra del Señor.
El recorrido de SAMEJ nos presenta una enseñanza que toca directamente el corazón del creyente:
DIOS DEBE SER NUESTRO FUNDAMENTO.
SAMEJ nos habla de:
CÍRCULO.
APOYO.
SOSTENER.
SUSTENTO.
DEPENDER.
RODEAR.
PROTEGER.
ANILLO NUPCIAL.
CONFIAR.
FUNDAMENTO.
Y cada uno de estos conceptos nos conduce hacia una verdad: no fuimos llamados a vivir independientes de Dios, sino sostenidos por Él.
Hebreos nos enseña a retener firme nuestra confianza hasta el fin.
Los Salmos nos muestran que quienes confían en Dios pueden alegrarse, descansar y permanecer firmes.
Nahum nos recuerda que Dios es refugio en el día de la angustia.
Hebreos nos invita a acercarnos confiadamente al trono de la gracia.
Jeremías nos presenta al hombre que confía en Dios como un árbol plantado junto a las aguas, capaz de permanecer aun cuando llegue el calor y la sequía.
Y Pablo nos exhorta a estar firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor, sabiendo que nuestro trabajo no es en vano.
Por eso, la pregunta final no es simplemente:
¿Confío en Dios?
La pregunta más profunda es:
¿MI VIDA ESTÁ REALMENTE SOSTENIDA POR DIOS?
Porque podemos decir que confiamos en Dios y, al mismo tiempo, vivir dominados por el temor.
Podemos cantar que confiamos y continuar intentando controlar cada circunstancia.
Podemos hablar de fe y, sin embargo, olvidar que necesitamos depender del Señor.
SAMEJ nos llama a una confianza que se vuelve fundamento.
Una confianza que permanece.
Una confianza que aprende a descansar.
Una confianza que soporta la prueba.
Una confianza que continúa creciendo.
Una confianza que, aun en medio de la angustia, sabe dónde refugiarse.