La vida cristiana no termina cuando conocemos a Cristo; ese es apenas el comienzo de un proceso en el que Dios desea formarnos, transformarnos y llevarnos hacia la madurez espiritual. El Señor no solamente nos llamó para ser salvos, sino también para crecer, desarrollar nuestro carácter y llegar a ser personas maduras en Cristo.

Cuando la Biblia habla de “perfección”, no está presentando la idea de una persona que jamás comete errores o que nunca enfrenta debilidades. La palabra TÉLEIOS nos ayuda a comprender este concepto como madurez, completo, íntegro, bien desarrollado y adulto.

Por eso, alcanzar la perfección es avanzar continuamente en nuestro caminar con Dios. Es permitir que el Señor trabaje en aquellas áreas que todavía necesitan ser transformadas, aprender de nuestras pruebas, corregir nuestros errores y continuar adelante aun cuando enfrentemos dificultades.

La Escritura nos muestra que Dios llamó a Abraham a caminar delante de Él y ser perfecto; Cristo mismo dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos”; Santiago enseña que la paciencia producida por las pruebas debe llevarnos a ser “perfectos y cabales”; y Pablo declara que, aunque todavía no había alcanzado la meta, él “proseguía” hacia ella.

Esto nos enseña que la perfección es un proceso. Habrá dificultades, pruebas, caídas y errores, pero ninguna de estas cosas debe detener nuestro crecimiento. Lo importante es no quedarnos donde estamos, sino continuar avanzando hacia aquello que Dios ha preparado para nosotros.

Dios quiere llevarnos de la inmadurez a la madurez, de lo incompleto a lo completo y de una vida centrada en nosotros mismos a una vida cada vez más semejante a Cristo.

Por eso, en este estudio aprenderemos qué significa alcanzar la perfección bíblica, cómo Dios utiliza las pruebas para formar nuestro carácter, por qué debemos seguir adelante a pesar de nuestras dificultades y cómo nuestra madurez espiritual también se manifiesta en nuestra manera de hablar y vivir.

La meta no es simplemente ser mejores; la meta es ser formados y madurados en Cristo.

Colosenses 1:28 (LBLA)

“A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.”

  1. EL LLAMADO A SER PERFECTOS

Génesis 17:1 (LBLA)

“Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.”

La palabra resaltada en la diapositiva es:

“Sé perfecto”

Dios no le estaba diciendo a Abram que jamás cometería un error. Le estaba llamando a caminar delante de Él con una vida íntegra, completa y entregada.

La perfección comienza con algo fundamental:

ANDAR DELANTE DE DIOS.

No podemos alcanzar madurez espiritual separados de una relación constante con el Señor.

Ejemplos presentados

  • David — 1 Reyes 14:8
  • Noé — Génesis 6:9
  • Job — Job 1:1

Estos personajes muestran que Dios busca hombres y mujeres que caminen con Él y procuren vivir en integridad.

Mateo 5:48 (RV1960)

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”

La palabra “perfectos” vuelve a señalar la meta espiritual que Cristo coloca delante de sus discípulos.

No se trata de compararnos con otros creyentes, sino de tener como referencia al Padre celestial.

  1. ¿QUÉ SIGNIFICA “PERFECTO”?

La diapositiva presenta la palabra:

TÉLEIOS

Téleios =

  • Madurez
  • Completo
  • Íntegro
  • Perfecto
  • Bien desarrollado
  • Adulto

Por tanto, alcanzar la perfección es avanzar hacia la madurez espiritual.

Un creyente maduro no es aquel que nunca tuvo una caída, sino aquel que continúa creciendo, aprende, corrige, persevera y permite que Cristo forme su carácter.

Esto cambia nuestra perspectiva.

La pregunta no debe ser solamente:

“¿He cometido errores?”

Sino:

“¿Estoy creciendo?”

Dios desea llevarnos de una etapa de inmadurez a una vida espiritualmente desarrollada.

  1. ALCANZANDO LA PERFECCIÓN

Mateo 19:21 (RV1960)

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.”

La expresión resaltada es:

“Si quieres ser perfecto”

Jesús mostró al joven rico que la madurez espiritual implica entrega y renuncia.

No basta con conocer los mandamientos. Hay momentos en los que Dios toca aquello que ocupa un lugar demasiado importante en nuestro corazón.

La perfección espiritual requiere:

RENUNCIAR + OBEDECER + SEGUIR A CRISTO.

El llamado de Jesús termina con:

“Ven y sígueme.”

La perfección no consiste simplemente en dejar cosas; consiste en seguir a una Persona: Jesucristo.

  1. LAS PRUEBAS PRODUCEN MADUREZ

Santiago 1:3 (RV1960)

“Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.”

La prueba no necesariamente significa que Dios nos ha abandonado.

Muchas veces la prueba se convierte en el instrumento mediante el cual Dios desarrolla nuestra vida espiritual.

Santiago 1:4 (RV1960)

“Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

La expresión resaltada es:

“Para que seáis perfectos y cabales”

Aquí encontramos una conexión muy importante:

PRUEBA → PACIENCIA → MADUREZ → PERFECCIÓN

Dios puede utilizar las circunstancias difíciles para trabajar áreas de nuestra vida que necesitan ser transformadas.

La paciencia necesita realizar su obra completa.

No debemos abandonar el proceso antes de tiempo.

A veces queremos que Dios cambie inmediatamente la circunstancia, mientras que Dios está utilizando la circunstancia para cambiarnos a nosotros.

  1. PROSEGUIR HACIA LA META

Filipenses 3:13 (RV1960)

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,”

Pablo reconoce algo muy importante:

Todavía no lo había alcanzado.

Esto nos enseña humildad.

Una persona que está creciendo espiritualmente reconoce que todavía tiene áreas que necesitan ser transformadas.

Pero Pablo no se queda lamentando lo que pasó.

Dice:

“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.”

Filipenses 3:14 (RV1960)

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

La palabra resaltada es:

“PROSIGO”

Prosigo significa que continúo avanzando.

No me detengo.

No abandono.

No regreso.

No permito que una caída determine mi destino.

Filipenses 3:15 (RV1960)

“Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.”

Aquí aparece nuevamente “perfectos”, en el sentido de creyentes maduros.

Pablo puede hablar de perfección y al mismo tiempo decir que todavía no lo ha alcanzado todo.

Esto nos enseña que:

Podemos ser maduros y todavía estar creciendo.

  1. SEGUIR HACIA ADELANTE

La diapositiva presenta esta enseñanza:

“SEGUIR HACIA ADELANTE A PESAR DE LAS DIFICULTADES, CAÍDAS Y ERRORES.”

Esta frase resume una verdad fundamental del estudio.

Una caída no tiene que convertirse en el final del camino.

Un error no tiene que convertirse en nuestra identidad.

Una dificultad no significa que debemos abandonar el propósito de Dios.

El creyente debe levantarse y continuar avanzando.

La madurez no consiste en nunca caer; consiste también en aprender a levantarse y continuar caminando con Dios.

  1. LA PERFECCIÓN TAMBIÉN SE MANIFIESTA EN NUESTRAS PALABRAS

Santiago 3:2 (RV1960)

“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.”

La expresión resaltada es:

“Éste es varón perfecto”

Santiago relaciona la madurez con el dominio de la lengua.

Esto es profundamente práctico.

Nuestra madurez espiritual se evidencia en:

  • cómo hablamos;
  • cómo respondemos;
  • cómo tratamos a los demás;
  • cómo reaccionamos cuando estamos molestos;
  • qué hacemos cuando somos provocados.

No podemos hablar de perfección espiritual mientras nuestras palabras destruyen, hieren, ofenden o provocan constantemente.

Una lengua sometida a Dios es evidencia de crecimiento espiritual.

  1. DIOS UTILIZA EL SUFRIMIENTO PARA FORMARNOS

Hebreos 2:10 (BL95)

“Dios, del que viene todo y que actúa en todo, quería introducir en la Gloria a un gran número de hijos, y le pareció bien hacer perfecto por medio del sufrimiento al que se hacía cargo de la salvación de todos;”

La expresión resaltada es:

“Hacer perfecto”

Y el texto muestra el medio:

“por medio del sufrimiento”

Esto no significa que todo sufrimiento sea bueno en sí mismo, sino que Dios puede utilizar aun los procesos dolorosos para formar, madurar y preparar al creyente.

Hay cosas que aprendemos en la comodidad, pero existen otras que solamente aprendemos atravesando procesos difíciles.

El sufrimiento puede enseñarnos:

  • dependencia de Dios;
  • perseverancia;
  • paciencia;
  • humildad;
  • obediencia;
  • compasión;
  • confianza.

Por eso, no debemos medir el amor de Dios únicamente por la ausencia de dificultades.

A veces, Dios está trabajando profundamente en nosotros precisamente durante el proceso que más nos cuesta entender.

CONCLUSIÓN

Alcanzar la perfección no significa llegar a un estado en el que nunca volvamos a equivocarnos.

La enseñanza presentada en este estudio nos lleva a entender la perfección bíblica como un proceso de madurez, integridad, crecimiento y formación en Cristo.

Dios llamó a Abram:

“Anda delante de mí, y sé perfecto.”

Jesús dijo:

“Sed, pues, vosotros perfectos.”

Santiago enseñó que las pruebas producen paciencia y que la paciencia debe hacer su obra para que seamos:

“perfectos y cabales”.

Pablo declaró:

“Prosigo a la meta”.

Y Santiago mostró que el dominio de nuestras palabras es una señal de madurez.

Por último, Hebreos nos recuerda que Dios puede utilizar el sufrimiento como parte del proceso de formación.

Por eso, no debemos desesperarnos porque todavía tengamos áreas que necesitan ser transformadas.

Lo importante es que sigamos avanzando.

Si caíste, levántate.

Si fallaste, arrepiéntete y vuelve al camino.

Si estás atravesando una prueba, persevera.

Si Dios está tratando con un área de tu carácter, no huyas del proceso.

Si todavía hay cosas que necesitas cambiar, permite que el Espíritu Santo continúe trabajando en ti.

ALCANZAR LA PERFECCIÓN ES SEGUIR AVANZANDO HACIA CRISTO.

No se trata de decir:

“Ya llegué.”

Sino de poder decir cada día:

“Todavía estoy creciendo, pero sigo prosiguiendo hacia la meta.”

Y nuestra meta no es simplemente ser mejores personas.

Nuestra meta es llegar a ser maduros en Cristo.

Colosenses 1:28 resume el propósito:

“…a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.”

    Que el Señor nos ayude a caminar delante de Él, permanecer firmes en las pruebas, dominar nuestras palabras, aprender de nuestros errores, dejar atrás lo que debe quedar atrás y proseguir cada día hacia la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor General, Iglesia de Cristo Restauración