Desde el principio, el propósito de Dios para el hombre fue reflejar Su imagen y vivir conforme a Su naturaleza. El pecado deformó esa imagen, contaminó el corazón humano y produjo una vieja naturaleza inclinada hacia la desobediencia y la muerte espiritual. Sin embargo, por medio de Jesucristo, Dios abrió el camino para que el hombre naciera de nuevo y recibiera una nueva naturaleza, restaurada conforme al diseño celestial.
La nueva naturaleza no consiste únicamente en un cambio externo de conducta, sino en una transformación profunda del corazón, de la mente y del espíritu. El creyente deja de vivir bajo el dominio de la carne y comienza a caminar bajo la dirección del Espíritu Santo. Esta transformación produce un nuevo carácter, nuevas decisiones, nuevos deseos y una nueva manera de vivir.
El Señor desea que Su iglesia comprenda que la vida cristiana no se sostiene solamente por normas o esfuerzos humanos, sino por la operación de la naturaleza de Cristo en nosotros. Cada creyente está llamado a reflejar la imagen del Hijo de Dios hasta alcanzar madurez espiritual.
La imagen celestial en nosotros
1 Corintios 15:49 (RV1960)
“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.”
La humanidad heredó la naturaleza caída de Adán, el hombre terrenal. Pero en Cristo recibimos la oportunidad de portar la imagen celestial. El creyente ya no está destinado a vivir dominado por el pecado, sino a manifestar el carácter de Cristo.
EIKÓN
SEMEJANZA – RETRATO – MOLDE – NATURALEZA
La palabra griega “Eikón” habla de una representación exacta, un reflejo visible. Dios quiere que Sus hijos reflejen el carácter, la esencia y la vida de Cristo.
Romanos 8:29 (RV1960)
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
El propósito eterno de Dios no es solamente salvarnos, sino conformarnos a la imagen de Su Hijo. Cada proceso, prueba y trato divino tiene el objetivo de formar a Cristo en nosotros.
EIKÓN
SEMEJANZA – RETRATO – MOLDE – NATURALEZA
La nueva naturaleza nos lleva a parecernos cada día más a Jesús en nuestra manera de hablar, pensar y actuar.
Romanos 6:6 (BAD)
“Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado;”
La cruz no solamente perdonó nuestros pecados; también juzgó nuestra vieja naturaleza. El poder del pecado fue quebrantado para que el creyente viva en libertad espiritual.
La vieja naturaleza quiere dominar nuevamente, pero el creyente debe recordar que fue crucificada juntamente con Cristo. Ahora existe una nueva vida disponible para quienes caminan en obediencia al Señor.
Despojándonos de la vieja naturaleza
Colosenses 3:9 (RVC)
“No se mientan los unos a los otros, pues ya ustedes se han despojado de la vieja naturaleza y de sus hechos,”
La nueva naturaleza exige abandonar las prácticas del viejo hombre. La mentira, la hipocresía y el pecado no pueden convivir con una vida transformada por Cristo.
Colosenses 3:10 (RVC)
“y se han revestido de la nueva naturaleza, la naturaleza del nuevo hombre, que se va renovando a imagen del que lo creó hasta el pleno conocimiento,”
La vida cristiana es un proceso continuo de renovación. Dios trabaja diariamente en nosotros para restaurar Su imagen.
La expresión “revestidos” habla de cubrirse completamente. El creyente debe vestirse del carácter de Cristo, dejando atrás las obras de la carne.
LA VIEJA NATURALEZA
La lucha entre la carne y el Espíritu
Gálatas 5:16 (KADOSH)
“Lo que estoy diciendo es esto: vivan sus vidas por el Ruaj. Entonces no harán lo que su vieja naturaleza quiere.”
Gálatas 5:17 (KADOSH)
“Porque lo que quiere la vieja naturaleza es contrario al Ruaj, y lo que quiere el Ruaj es contrario a la vieja naturaleza. Estos se oponen entre sí, para que no puedan llevar a cabo sus buenas intenciones.”
Gálatas 5:18 (KADOSH)
“Pero si son guiados por el Ruaj, entonces no están en sujeción al sistema que resulta de pervertir la Toráh en legalismos [Obras de la Ley].[51]”
Gálatas 5:19 (KADOSH)
“Y es perfectamente evidente lo que la vieja naturaleza hace. Se expresa a sí misma en inmoralidad sexual, impurezas e indecencias;”
El creyente vive una batalla constante entre la carne y el Espíritu. La vieja naturaleza busca arrastrarnos nuevamente al pecado, mientras que el Espíritu Santo nos guía hacia la santidad.
La victoria espiritual no se alcanza solamente con fuerza humana, sino caminando bajo la dirección del Espíritu Santo.
Gálatas 5:20 (KADOSH)
“idolatría, y abuso de drogas en conexión con el ocultismo; en pleitos, enemistades, ira y celos; en la ambición egoísta, divisiones, intrigas”
Gálatas 5:21 (KADOSH)
“y envidia; en borracheras, orgías y cosas semejantes a estas. Les advierto ahora, como les he advertido antes: ¡Aquellos que hacen tales cosas no tendrán parte en el Reino de YAHWEH![52]”
PHARMAKEIA
HECHICERÍA – MAGIA NEGRA – FARMACIA – MEDICINA – FÁRMACOS – DROGAS
La palabra “Pharmakeia” está relacionada con prácticas ocultistas y el uso de sustancias vinculadas a la hechicería. El enemigo busca esclavizar al hombre mediante adicciones, manipulación espiritual y contaminación del alma.
La nueva naturaleza rompe las cadenas del pecado y trae libertad verdadera.
LA NUEVA NATURALEZA
Cristo: la expresión perfecta del Padre
Juan 14:9 (RV1960)
“Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?”
Jesús vino a revelar perfectamente la naturaleza del Padre. Su amor, misericordia, santidad y verdad son la manifestación visible de Dios.
Hebreos 1:3 (Spanish LBLA)
“El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,”
Cristo no solamente refleja a Dios; Él es la expresión exacta de Su naturaleza. La nueva naturaleza en el creyente debe llevarnos a reflejar a Cristo ante el mundo.
HABÉIS OÍDO QUE SE DIJO
La nueva naturaleza supera la letra y transforma el corazón
Mateo 5:21
“NO MATARÁS”
PERO YO OS DIGO
Jesús enseñó que el problema no solamente es el acto externo, sino la condición del corazón.
Mateo 5:27
“NO COMETERÁS ADULTERIO”
PERO YO OS DIGO
Cristo confrontó los deseos internos del hombre, demostrando que la nueva naturaleza transforma aun los pensamientos.
Mateo 5:38
“OJO POR OJO”
PERO YO OS DIGO
La nueva naturaleza nos llama a responder con misericordia y no con venganza.
Mateo 5:43
“AMARÁS A TU PRÓJIMO Y ODIARÁS A TU ENEMIGO”
PERO YO OS DIGO
La naturaleza de Cristo nos lleva a amar incluso a quienes nos hacen daño.
La naturaleza de Cristo en el hogar
1 Corintios 7:10 (Spanish LBLA)
“A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido”
1 Corintios 7:11 (Spanish LBLA)
“(pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido), y que el marido no abandone a su mujer.”
1 Corintios 7:12 (Spanish LBLA)
“Pero a los demás digo yo, no el Señor, que si un hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.”
La nueva naturaleza también debe reflejarse en el matrimonio y la familia. Dios desea restaurar hogares, sanar relaciones y levantar matrimonios fundamentados en el amor y la fidelidad.
El creyente no debe actuar según impulsos carnales, sino conforme al carácter de Cristo.
Una naturaleza rendida a Dios
Santiago 5:17 (NT PB)
“Elías era hombre de la misma naturaleza que nosotros, y oró que no lloviese, y no llovió sobre la tierra tres años y seis meses;”
1 Reyes 17:1 (RV1960)
“Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.”
Elías tenía debilidades humanas, pero vivía rendido a Dios. La nueva naturaleza permite que personas comunes sean usadas poderosamente por el Señor.
Dios no busca perfección humana; busca corazones disponibles y obedientes.
El Espíritu trae vida donde había muerte
Ezequiel 37:4 (Spanish LBLA)
“Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: “Huesos secos, oíd la palabra del SEÑOR.”
Ezequiel 37:11 (Spanish LBLA)
“Entonces El me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí, ellos dicen: “Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos.””
Ezequiel 37:9 (Spanish LBLA)
“Entonces El me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: “Así dice el Señor DIOS: ‘Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.’””
Ezequiel 37:10 (Spanish LBLA)
“Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.”
La nueva naturaleza trae vida espiritual donde antes había muerte, sequedad y desesperanza.
Dios puede restaurar familias destruidas, ministerios apagados y corazones heridos. El Espíritu Santo tiene poder para levantar un gran ejército espiritual en medio de los huesos secos.
Cristo en todos
Colosenses 3:11 (NVI)
“En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.”
La nueva naturaleza elimina barreras humanas y une al pueblo de Dios en Cristo. Ya no somos definidos por cultura, condición social o pasado, sino por la presencia de Cristo en nosotros.
La nueva naturaleza es la evidencia de una verdadera transformación espiritual. Dios no solamente desea cambiar nuestras circunstancias; Él quiere cambiar nuestro interior. El creyente que vive bajo la dirección del Espíritu Santo comienza a reflejar el carácter de Cristo en cada área de su vida.
La vieja naturaleza siempre intentará regresar, pero el Señor nos ha dado poder para vencer. A través de la oración, la obediencia, la Palabra y la comunión con el Espíritu Santo, podemos caminar diariamente en victoria.
Cristo vino para restaurar en nosotros la imagen perdida por el pecado. Él quiere levantar una iglesia llena de Su naturaleza, una iglesia que ame, perdone, sirva y manifieste Su gloria en medio de esta generación.
Hoy el Señor sigue llamando a Su pueblo a dejar atrás la vieja naturaleza y revestirse completamente del nuevo hombre creado conforme a Dios. La verdadera evidencia del nuevo nacimiento no es solamente lo que decimos, sino la naturaleza de Cristo manifestándose en nosotros diariamente.