Todos necesitamos consejo. En diferentes momentos de la vida debemos tomar decisiones que pueden afectar nuestro futuro, nuestra familia, nuestro ministerio y, sobre todo, nuestra relación con Dios. Muchas veces una palabra dada en el momento oportuno puede evitar una caída, corregir un camino equivocado o ayudarnos a reconocer algo que no estábamos viendo.

La Biblia no presenta el consejo simplemente como una opinión humana. Dios mismo es nuestro Consejero y, en muchas ocasiones, utiliza su Palabra, nuestra conciencia y personas que están a nuestro alrededor para hablarnos, corregirnos y guiarnos.

El problema no siempre es la falta de consejos. Muchas veces el verdadero problema es la actitud con la que recibimos el consejo. Podemos escuchar una palabra sabia y rechazarla por orgullo, o podemos humillarnos, recibir corrección y permitir que Dios transforme nuestra vida.

Por eso, un consejo a tiempo puede ser una respuesta de Dios para nuestra vida.

  1. LA IMPORTANCIA DE DAR UN CONSEJO A TIEMPO

Proverbios 15:23 (PDT)

“Qué bueno es dar la respuesta adecuada, y mejor aun dar un consejo a tiempo.”

Este versículo nos enseña que no solamente importa qué decimos, sino también cuándo lo decimos.

La frase resaltada en el material es:

“Dar un consejo a tiempo”

Un consejo oportuno es aquel que llega en el momento necesario. Hay palabras que pueden ser correctas, pero necesitan ser expresadas con sabiduría, amor y en el momento adecuado.

Hay personas que necesitan una palabra de ánimo. Otras necesitan corrección. Algunas necesitan dirección y otras necesitan ser advertidas antes de cometer un error.

Debemos aprender a escuchar la dirección de Dios para saber cuándo hablar.

Un consejo dado con amor puede levantar al que está desanimado. Puede detener al que va por un camino equivocado. Puede evitar una decisión precipitada. También puede traer sabiduría a una persona que está confundida.

Pero debemos recordar que aconsejar no significa controlar la vida de otra persona. El consejo bíblico debe conducir a las personas hacia la voluntad de Dios.

Proverbios 19:20 (RV1960)

“Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.”

La frase resaltada es:

“El consejo”

Aquí encontramos dos acciones importantes:

  • Escuchar el consejo.
  • Recibir la corrección.

No basta con escuchar. También debemos tener la humildad de recibir aquello que puede corregir nuestra vida.

Una persona puede llegar a escuchar muchos mensajes, enseñanzas y consejos, pero si no está dispuesta a cambiar, el conocimiento no producirá transformación.

La Biblia relaciona directamente el consejo y la corrección con la sabiduría.

El orgullo nos hace pensar: “Yo ya sé”, “Nadie tiene que decirme lo que debo hacer” o “Yo no necesito corrección”.

Pero el corazón sabio dice:

“Señor, si necesito cambiar, muéstrame dónde estoy equivocado.”

  1. EJEMPLOS DE PERSONAS QUE RECIBIERON O RECHAZARON UN CONSEJO

El material presenta varios ejemplos bíblicos importantes:

  • Éxodo 18:19 y 24 — Moisés.
  • 2 Reyes 5:13 — Naamán.
  • El rey David.
  • 1 Reyes 12:6-8 — Roboam.

MOISÉS — ÉXODO 18:19 Y 24

Moisés recibió un consejo de Jetro, su suegro.

Jetro observó que Moisés estaba llevando solo una carga demasiado grande: atendía al pueblo y resolvía personalmente todos sus asuntos.

Éxodo 18:19 (RV1960)

“Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.”

Jetro no solamente le señaló un problema a Moisés, sino que le dio una dirección sabia.

Éxodo 18:24 (RV1960)

“Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.”

Moisés nos deja una gran enseñanza:

Un hombre de Dios también necesita escuchar consejos.

Moisés tenía una relación con Dios, había visto grandes milagros y tenía una enorme responsabilidad. Sin embargo, no permitió que su posición lo llenara de orgullo.

Escuchó y actuó.

Hay momentos en los que Dios puede utilizar a alguien cercano para mostrarnos algo que nosotros no podemos ver.

NAAMÁN — 2 REYES 5:13

Naamán era un hombre importante, pero tenía lepra. Cuando el profeta Eliseo le indicó que se lavara siete veces en el río Jordán, inicialmente se molestó.

Su orgullo casi le hizo perder su milagro.

2 Reyes 5:13 (RV1960)

“Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?”

Los siervos de Naamán le dieron un consejo sencillo, pero oportuno.

Ellos le hicieron comprender que el problema no estaba en la dificultad de lo que Dios le pedía, sino en la disposición de su corazón para obedecer.

Muchas veces queremos grandes instrucciones, pero Dios nos pide algo sencillo:

  • Perdonar.
  • Pedir perdón.
  • Cambiar una actitud.
  • Obedecer una enseñanza.
  • Humillarnos.
  • Escuchar un consejo.

Naamán finalmente obedeció y recibió su milagro.

Un consejo a tiempo puede ayudarnos a vencer el orgullo que nos está impidiendo recibir lo que Dios quiere hacer en nosotros.

EL REY DAVID

David también recibió una corrección en un momento crucial de su vida.

Después de su pecado con Betsabé y de la muerte de Urías, el profeta Natán fue enviado para confrontarlo.

David era rey. Tenía autoridad y poder. Sin embargo, cuando fue confrontado, reconoció su pecado.

2 Samuel 12:13 (RV1960)

“Entonces David dijo a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.”

La diferencia está en la respuesta del corazón.

David no trató de justificar su pecado. Reconoció su condición delante de Dios.

Una corrección verdadera puede doler, pero si la recibimos con humildad, puede conducirnos al arrepentimiento y a la restauración.

No debemos rechazar a la persona solamente porque su palabra nos incomoda. Debemos preguntarnos si Dios está tratando con nuestro corazón por medio de esa palabra.

ROBOAM — 1 REYES 12:6-8

Roboam representa el peligro de rechazar el consejo sabio.

1 Reyes 12:6-8 (RV1960)

“Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndole buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él.”

Roboam recibió un buen consejo, pero decidió rechazarlo.

El resultado fue grave: el reino terminó dividido.

Esto nos enseña que no debemos buscar solamente a las personas que nos dicen lo que queremos escuchar.

Un consejo verdadero no siempre será agradable.

Hay personas que nos pueden aplaudir cuando estamos equivocados. Pero necesitamos personas con temor de Dios que puedan hablarnos con verdad.

No debemos preguntar: “¿Quién me dará la respuesta que quiero escuchar?”

Debemos preguntar:

“¿Cuál es el consejo que Dios quiere que reciba?”

EL CONSEJO A TIEMPO

  1. DIOS ES NUESTRO CONSEJERO

Salmos 16:7 (RV1960)

“Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.”

En este texto encontramos palabras resaltadas muy importantes:

“Aconseja”

El salmista reconoce que Jehová es quien le aconseja.

Esto significa que nuestra principal fuente de dirección debe ser Dios.

Podemos recibir consejos de nuestros padres, líderes, hermanos y personas de experiencia, pero todo consejo debe estar sometido a la voluntad y a la Palabra de Dios.

Dios no nos aconseja para destruirnos, sino para guiarnos.

A veces su consejo nos confronta, pero siempre tiene como propósito nuestro bien espiritual.

“Mi conciencia”

La conciencia tiene una función importante en nuestra vida.

Es como un testimonio interior que puede acusarnos o defendernos.

Romanos 2:15 (LBLA)

“Ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos.”

La conciencia puede darnos testimonio acerca de nuestras acciones.

Hay momentos en los que una persona intenta justificarse delante de los demás, pero interiormente sabe que algo no está bien.

Debemos tener cuidado de no ignorar continuamente la voz de nuestra conciencia cuando Dios está tratando con nosotros.

Cuando el Espíritu Santo nos muestra algo por medio de la Palabra y nuestra conciencia nos confronta, debemos responder con humildad.

No debemos endurecer nuestro corazón.

  1. EL CONSEJO DE JESUCRISTO A LA IGLESIA

El siguiente pasaje presenta uno de los consejos más importantes del material.

Apocalipsis 3:15 (RV1960)

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!”

Jesús conoce nuestras obras.

Podemos aparentar una condición espiritual delante de otras personas, pero el Señor conoce nuestra verdadera realidad.

Apocalipsis 3:16 (RV1960)

“Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

La tibieza espiritual representa una condición peligrosa.

Una persona tibia puede pensar que está bien simplemente porque todavía participa en actividades espirituales.

Pero Dios mira mucho más profundamente.

La pregunta no es solamente:

“¿Estoy asistiendo?”

También debemos preguntarnos:

“¿Cómo está mi corazón delante de Dios?”

Apocalipsis 3:17 (RV1960)

“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.”

Este versículo muestra un gran peligro: creer que no necesitamos nada.

La iglesia pensaba que era rica, pero espiritualmente tenía una condición completamente diferente.

Podemos tener muchas cosas externamente y, sin embargo, tener necesidad espiritual.

Por eso debemos mantener siempre un corazón humilde.

Nunca debemos llegar a decir:

“Ya no necesito crecer.”

“Ya no necesito corrección.”

“Ya no necesito que Dios trate conmigo.”

Mientras estemos en esta vida, necesitamos continuar creciendo.

Apocalipsis 3:18 (RV1960)

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.”

La frase resaltada es:

“Yo te aconsejo”

¡Qué importante es este consejo!

Aquí no encontramos simplemente la opinión de una persona. Es Jesucristo aconsejando a su pueblo.

El Señor les muestra su verdadera condición, pero no los abandona.

También les muestra el camino de restauración.

Jesús les aconseja recibir de Él:

  • Oro refinado en fuego, para obtener verdadera riqueza.
  • Vestiduras blancas, para cubrir su desnudez.
  • Colirio para los ojos, para que puedan ver.

Esto nos enseña que Jesús no solamente señala nuestros problemas. Él también ofrece la solución.

Cuando Dios nos corrige, no debemos pensar que nos ha rechazado.

Su corrección puede ser una manifestación de su amor.

1 Corintios 4:20 (NC*)

“Porque no está en palabras el reino de Dios, sino en realidades.”

El Reino de Dios no consiste solamente en hablar.

Nuestra vida debe demostrar lo que creemos.

No es suficiente decir:

“Amo a Dios.”

Nuestra obediencia debe demostrarlo.

No basta con hablar de santidad. Debemos buscar una vida santa.

No basta con hablar de oración. Debemos orar.

No basta con hablar de obediencia. Debemos obedecer.

El Reino de Dios debe manifestarse en realidades.

  1. UNA EXPLICACIÓN MÁS DIRECTA DEL CONSEJO DE JESÚS

Apocalipsis 3:15 (TLA)

“Estoy enterado de todo lo que haces, y sé que no me obedeces del todo, sino sólo un poco. ¡Sería mejor que me obedecieras completamente, o que de plano no me obedecieras!”

La frase resaltada es:

“Sino sólo un poco”

Este es un llamado muy serio a examinar nuestra obediencia.

No podemos conformarnos con obedecer solamente aquellas cosas que nos resultan cómodas.

La obediencia parcial sigue siendo desobediencia en aquellas áreas que decidimos no entregar a Dios.

Debemos preguntarnos:

  • ¿Estoy obedeciendo a Dios solamente en algunas áreas?
  • ¿Hay áreas de mi vida que todavía no he rendido?
  • ¿Estoy sirviendo a Dios de corazón?
  • ¿O solamente estoy cumpliendo externamente?

Dios desea una entrega completa.

Apocalipsis 3:18 (TLA)

“Por eso te aconsejo que compres de mí lo que de veras te hará rico. Porque lo que yo doy es de mucho valor, como el oro que se refina en el fuego. Si no quieres pasar la vergüenza de estar desnudo, acepta la ropa blanca que yo te doy, para que te cubras con ella, y las gotas medicinales para tus ojos. Sólo así podrás ver.”

La palabra resaltada es:

“Te aconsejo”

Jesús continúa hablándonos con amor.

Él sabe exactamente lo que necesitamos.

Muchas veces buscamos satisfacción en cosas temporales, pero solamente Cristo puede darnos la verdadera riqueza espiritual.

El Señor nos dice:

“Ven a mí. Yo tengo lo que realmente necesitas.”

Necesitamos recibir de Cristo:

  • Una fe refinada.
  • Una vida limpia.
  • Visión espiritual.

Necesitamos pedirle al Señor que abra nuestros ojos para ver nuestra verdadera condición.

Apocalipsis 3:20 (TLA)

“Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo.”

Este es uno de los llamados más personales y hermosos de Jesús.

Después de confrontar, corregir y aconsejar, Jesús sigue llamando.

Él no solamente muestra el problema.

Él toca la puerta.

La responsabilidad ahora es nuestra.

¿Escucharemos su voz?

¿Abriremos la puerta?

Cristo desea tener comunión con nosotros.

El consejo de Dios siempre debe llevarnos nuevamente a una relación más profunda con Él.

El consejo a tiempo puede marcar una gran diferencia en nuestra vida.

Moisés escuchó el consejo y encontró una mejor manera de llevar su responsabilidad.

Naamán venció su orgullo, obedeció y recibió su milagro.

David recibió corrección y reconoció su pecado delante de Dios.

Roboam rechazó un consejo sabio y tomó una decisión que produjo graves consecuencias.

Estos ejemplos nos muestran que no solamente importa recibir un consejo; también importa la manera en que respondemos a él.

Pero, por encima de todo consejo humano, debemos aprender a escuchar al Señor.

Dios nos aconseja por medio de su Palabra. Él puede hablar a nuestra conciencia. Puede utilizar una predicación, un líder, un padre, una madre, un hermano o una situación para mostrarnos algo que necesitamos cambiar.

Tal vez hoy el Señor está tocando una puerta en nuestro corazón.

Tal vez hay algo que hemos estado ignorando.

Tal vez necesitamos perdonar.

Tal vez necesitamos pedir perdón.

Tal vez necesitamos abandonar una actitud.

Tal vez necesitamos reconocer que estamos espiritualmente tibios.

Tal vez hemos pensado que no necesitamos nada, cuando en realidad necesitamos acercarnos nuevamente a Cristo.

Hoy el Señor nos dice:

“Yo te aconsejo…”

Su consejo no tiene como propósito avergonzarnos o destruirnos. Su propósito es restaurarnos, enriquecernos espiritualmente, vestirnos y abrir nuestros ojos.

No rechacemos la voz de Dios.

No dejemos para mañana la obediencia que Dios nos está pidiendo hoy.

Porque una palabra de Dios recibida a tiempo puede cambiar una decisión, una familia, un ministerio y el rumbo de nuestra vida.

Que podamos tener un corazón humilde para escuchar, sabiduría para discernir y valentía para obedecer.

Y cuando Jesús llame a la puerta de nuestro corazón, que nuestra respuesta sea:

“Señor, he escuchado tu voz. Entra, gobierna mi vida y enséñame a caminar conforme a tu voluntad.” 

    EL CONSEJO A TIEMPO puede ser la voz de Dios llamándonos hoy a corregir nuestro camino, acercarnos más a Él y vivir una vida de verdadera obediencia.

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor General, Iglesia de Cristo Restauración