A través de toda la Escritura encontramos a Dios anunciando de antemano aquello que Él habría de hacer. El anuncio profético no consiste simplemente en comunicar acontecimientos futuros, sino en revelar el propósito de Dios, preparar al pueblo para lo que viene y despertar una respuesta de fe, esperanza y obediencia.

Desde los primeros hombres utilizados por Dios hasta el ministerio de nuestro Señor Jesucristo, encontramos un patrón: Dios anuncia, el hombre recibe el anuncio y, en el tiempo establecido por Dios, aquello anunciado comienza a manifestarse.

Isaías 42:9 (DHH):
“Miren cómo se cumplió todo lo que antes anuncié, y ahora voy a anunciar cosas nuevas; se las hago saber a ustedes antes que aparezcan.”

Anunciar implica dar a conocer, comunicar o proclamar algo antes de que suceda o sea conocido públicamente.

Esto nos enseña que Dios no solamente trabaja con lo que nuestros ojos pueden ver. Hay cosas que Él anuncia antes de que aparezcan.

El anuncio profético, por tanto, puede funcionar como una preparación espiritual.

Dios anuncia para que su pueblo:

  • tenga esperanza;
  • se prepare;
  • crea;
  • permanezca firme;
  • reconozca su obra cuando llegue el cumplimiento.

Estos nombres nos recuerdan diferentes momentos de la historia bíblica en los que Dios utilizó personas para comunicar su voluntad.

NOÉ

Noé recibió una palabra de Dios acerca de algo que todavía no se veía.

Su generación tuvo que enfrentarse al anuncio de algo que parecía distante, pero Noé respondió construyendo conforme a la palabra recibida.

El principio espiritual es importante:

La fe no espera necesariamente a que aparezca la evidencia para obedecer.

MOISÉS

Moisés fue llamado por Dios para comunicar Su voluntad y conducir al pueblo de Israel.

El anuncio de Dios estaba relacionado con liberación, dirección y propósito.

DAVID

David recibió promesas relacionadas con el propósito de Dios para su vida y su descendencia.

Su historia demuestra que entre un anuncio y su cumplimiento puede existir un proceso.

JONÁS

Jonás recibió una comisión concreta:

Anunciar un mensaje.

Su experiencia demuestra que el mensajero también necesita ser tratado por Dios mientras cumple aquello que se le ha encomendado.

JUAN

Juan aparece como una figura fundamental en la preparación del camino del Señor.

Su ministerio estuvo estrechamente relacionado con proclamar y preparar al pueblo.

Ezequiel 11:19 (BLA 1995):
“Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne.”

Aquí encontramos un anuncio relacionado no solamente con circunstancias externas, sino con una transformación interna.

Dios anuncia:

  • un corazón nuevo;
  • un espíritu nuevo;
  • quitar el corazón de piedra;
  • recibir un corazón de carne.

Esto nos permite comprender que el propósito de Dios no se limita a modificar circunstancias.

Dios también anuncia transformación en el interior del ser humano.

Hay momentos en los que una persona puede desear que cambien las circunstancias, pero Dios comienza trabajando el corazón.

El corazón de piedra representa una condición de dureza e insensibilidad; el corazón de carne comunica sensibilidad y disposición para responder a Dios.

Por eso, una pregunta importante para nuestra vida es:

¿Estoy esperando solamente que Dios cambie mi situación, o también estoy permitiendo que transforme mi corazón?

Lucas 4:43 (RV1960):
“Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

El Señor Jesucristo declara que era necesario llevar el anuncio a otras ciudades.

Y establece claramente el propósito:

“porque para esto he sido enviado.”

El anuncio no era secundario.

Formaba parte de su misión.

MUNDO – REINO

CIUDADES=PÓLIS

PÓLIS = ALDEA – CIUDAD RODEADA DE MUROS – PLENITUD.

Aldea → ciudad rodeada de muros → plenitud.

Esto nos permite observar que el anuncio del Reino no es presentado como una idea abstracta, sino como una realidad que tiene influencia, gobierno, valores, naturaleza, entrada y herencia.

Zacarías 9:12 — NRV 1990

“Volved a la fortaleza, oh presos de esperanza. Hoy os anuncio que os restauraré todo al doble.”

Aquí encontramos nuevamente la palabra:

“ANUNCIO”

Pero ahora el anuncio está relacionado con restauración.

El mensaje contiene una invitación:

“Volved a la fortaleza”

Y una condición espiritual expresada como:

“presos de esperanza.”

Esto presenta una imagen poderosa.

Una persona puede encontrarse en dificultad, pero todavía permanecer prisionera de esperanza.

Es decir, su situación presente no tiene la última palabra.

Zacarías 9:12 — BLS

“y volverán llenos de esperanza a esas ciudades que parecen fortalezas. Si hasta ahora han sufrido, yo me comprometo en este día a hacerlos dos veces más felices.”

  • esperanza;
  • sufrimiento;
  • compromiso de Dios;
  • restauración.

La esperanza bíblica no significa negar el sufrimiento.

Significa permanecer confiando en Dios aun mientras se atraviesa el sufrimiento.

Zacarías 9:12 — KADOSH

“¡Ustedes morarán en fortalezas, prisioneros de la congregación! Y por un día de tu cautividad Yo te recompensaré el doble.”

fortaleza + cautividad + recompensa.

El anuncio comunica que Dios tiene la capacidad de actuar aun en medio de una condición difícil.

Zacarías 9:12 — NTV

“¡Regresen al refugio, ustedes, prisioneros, que todavía tienen esperanza! Hoy mismo prometo que les daré dos bendiciones por cada dificultad.”

La palabra resaltada en esta versión es:

“Hoy mismo prometo”

Aquí el anuncio adquiere un carácter de compromiso.

La promesa dirige la mirada del creyente hacia Dios.

No se trata simplemente de decir:

“Todo estará bien.”

Se trata de aprender a confiar en el Dios que habla, promete y sostiene a su pueblo.

¿QUÉ HACE EL ANUNCIO PROFÉTICO EN NUESTRA VIDA?

Al observar las diferentes partes del estudio podemos identificar varios efectos.

  1. PREPARA

Dios puede anunciar algo antes de que ocurra para preparar espiritualmente a su pueblo.

  1. DESPIERTA ESPERANZA

El anuncio de Dios puede sostener a una persona durante períodos difíciles.

  1. PRODUCE EXPECTATIVA

El creyente comienza a mirar hacia aquello que Dios ha dicho.

  1. LLAMA A LA OBEDIENCIA

El anuncio no debe quedarse únicamente en escuchar.

Debe producir respuesta.

  1. TRANSFORMA

El anuncio de Dios puede apuntar a cambios externos, pero también a una transformación interior.

  1. ORIENTA HACIA EL REINO

Cristo no solamente anunció acontecimientos; anunció el evangelio del Reino de Dios.

ANUNCIAR TAMBIÉN ES COMUNICAR LO QUE DIOS HA HECHO

Hechos 12:14 (Spanish LBLA):
“Al reconocer la voz de Pedro, de alegría no abrió la puerta, sino que corrió adentro y anunció que Pedro estaba a la puerta.”

 

“ahora voy a anunciar cosas nuevas; se las hago saber a ustedes antes que aparezcan.”

Y termina con una persona que, después de reconocer la voz de Pedro, corrió y anunció que Pedro estaba en la puerta.

Entre ambos textos encontramos un principio:

Dios habla y el mensaje debe ser comunicado.

El anuncio profético nos recuerda que Dios tiene un propósito y que Él puede revelar aquello que todavía no vemos.

Pero también nos enseña que el anuncio demanda una respuesta.

Noé tuvo que obedecer.

Moisés tuvo que ir.

Jonás tuvo que anunciar.

Juan tuvo que preparar el camino.

Cristo anunció el evangelio del Reino.

Y nosotros también debemos ser personas capaces de escuchar, discernir, obedecer y anunciar.

El Señor no solamente quiere que conozcamos sus promesas.

Quiere formar en nosotros un corazón capaz de creer, obedecer y permanecer firme.

Por eso, cuando todavía no vemos el cumplimiento, podemos permanecer en esperanza.

Cuando atravesamos dificultad, podemos volver a la fortaleza.

Cuando necesitamos transformación, podemos confiar en que Dios puede darnos un corazón nuevo.

Cuando recibimos el mensaje del Reino, debemos permitir que su gobierno alcance nuestra vida.

Y cuando Dios nos permite conocer una buena noticia, debemos estar dispuestos a anunciarla.

 

 

El Señor no solamente quiere que conozcamos sus promesas.

Quiere formar en nosotros un corazón capaz de creer, obedecer y permanecer firme.

Juan Carlos Pedroza Betancour

Pastor General, Iglesia de Cristo Restauración