Conocer a Dios no consiste únicamente en aprender acerca de sus obras, sus promesas o sus mandamientos. También implica descubrir su corazón, comprender su carácter y aprender qué cosas son agradables delante de Él.
La Biblia nos revela que nuestro Padre celestial no es indiferente a nuestra vida. Él se manifiesta como un Dios misericordioso, compasivo, eterno, justo, amoroso y poderoso. Su carácter nos permite comprender que su relación con sus hijos no está fundamentada solamente en lo que reciben de Él, sino también en el amor con el que los sostiene, los corrige, los transforma y los conduce hacia su propósito.
El tema de este estudio es EL DELEITE DEL PADRE. A través de los pasajes bíblicos presentados, aprenderemos que Dios se complace en su Hijo amado, se deleita en quienes le temen y esperan en su misericordia, recibe con agrado la oración de los rectos y manifiesta su bondad hacia su pueblo.
También veremos que el deleite de Dios está relacionado con su misericordia, con la obra que realiza en sus hijos y con la restauración de aquello que parecía abandonado o desolado.
Por eso, debemos examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿Estamos buscando solamente las bendiciones de Dios o también estamos procurando vivir de una manera que le agrade?
El propósito de este estudio es conducirnos a una relación más profunda con nuestro Padre celestial, para que aprendamos a conocerlo, confiar en Él y vivir conforme a su voluntad.
Sofonías 3:17 (NTV)
«Pues el SEÑOR tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores.* Se gozará por ti con cantos de alegría».
Sofonías 3:17 (BAD)
«porque el Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso.Se deleitará en ti con gozo, te renovará con su amor, se alegrará por ti con cantos».
El Señor no solamente aparece como el Salvador poderoso que libra a su pueblo, sino también como aquel que manifiesta su alegría y su amor hacia él.
«Se deleitará en ti con alegría». Esta expresión revela el gozo que Dios manifiesta hacia su pueblo. Su relación con nosotros no se describe únicamente mediante mandamientos y correcciones; también se presenta mediante el amor y la alegría.
Debemos comprender este pasaje dentro de su contexto: es una declaración de esperanza dirigida al pueblo de Dios. No significa que nuestras acciones carezcan de importancia, sino que el Señor tiene la capacidad de salvar, restaurar y manifestar su amor.
Mateo 3:17 (RV1960)
«Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».
Las palabras «mi Hijo amado» expresan la relación única entre el Padre y el Hijo. La declaración «en quien tengo complacencia» manifiesta el agrado del Padre hacia Él.
Jesús no solamente es presentado como el Hijo amado, sino como aquel en quien el Padre tiene complacencia.
Este pasaje nos conduce a contemplar la importancia de Jesucristo en nuestra relación con Dios. El Padre da testimonio de su Hijo, y nuestra vida espiritual debe estar centrada en Él.
Como creyentes, estamos llamados a conocer a Cristo, escuchar sus enseñanzas y seguir su ejemplo de obediencia al Padre.
COMPLASENCIA: Eudokéo = Deleite.
Este término griego, escrito también como eudokeō, puede expresar ideas como complacerse, tener agrado, considerar algo bueno o manifestar aprobación.
En Mateo 3:17, la idea de complacencia se relaciona con la declaración del Padre acerca de su Hijo amado.
Por tanto, al estudiar el deleite del Padre, debemos considerar no solamente la idea de alegría, sino también aquello en lo que Dios manifiesta su agrado.
Debemos acercarnos a Dios con la confianza de que Él es poderoso para salvar, que su amor puede renovar nuestro corazón y que Jesucristo ocupa el lugar central en su propósito redentor.
Nuestra respuesta debe ser una vida de amor, obediencia y comunión con el Señor.
CONOCIENDO AL PADRE
INMUTABLE
Santiago 1:17 (RV1960)
«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».
Dios es inmutable: su carácter no cambia como cambian las circunstancias humanas. Podemos atravesar temporadas de alegría, dificultades, incertidumbre o espera. Sin embargo, el carácter de Dios no depende de nuestras circunstancias. Su fidelidad nos invita a permanecer firmes y a confiar en sus promesas.
COMPASIVO
Salmos 103:13 (RV1960)
«Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen».
La compasión describe una actitud de consideración, misericordia y cuidado hacia quien necesita ayuda. El salmista utiliza la imagen de un padre que se compadece de sus hijos para ilustrar la compasión del Señor hacia quienes le temen. Podemos acercarnos a Dios reconociendo nuestras necesidades y honrándolo con reverencia.
DISCIPLINA
Proverbios 3:11-12 (RV1960)
«No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere».
La disciplina es una expresión importante de la relación entre un padre y su hijo. La corrección divina no debe confundirse con el rechazo. Este pasaje presenta la disciplina en el contexto del amor y de la formación. La madurez espiritual requiere humildad para reconocer los errores y disposición para cambiar.
ETERNO
Isaías 9:6 (RV1960)
«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz».
La diapositiva destaca la expresión «Eterno», tomada del título «Padre Eterno». El pasaje es una profecía mesiánica que anuncia al niño cuyo nombre incluye títulos extraordinarios. La eternidad nos recuerda que Dios no está limitado por el tiempo como nosotros.
DE GLORIA
Efesios 1:17 (RV1960)
«para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él».
La expresión «de gloria» aparece en el título «Padre de gloria». Pablo expresa su deseo de que los creyentes reciban sabiduría y revelación para conocer mejor a Dios. Necesitamos crecer en la comprensión de quién es el Señor y aprender a reconocer su voluntad.
MISERICORDIA
2 Corintios 1:3 (RV1960)
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación».
Dios es presentado como el Padre de misericordias y el Dios de toda consolación. Podemos acudir a Él en medio de las aflicciones y encontrar consuelo para continuar caminando en la fe.
CELESTIAL
Lucas 6:36 (RV1960)
«Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso».
Aunque la diapositiva destaca la palabra «celestial», el versículo presenta directamente al Padre como modelo de misericordia. La misericordia de Dios debe influir en la manera en que tratamos a los demás. No podemos hablar del amor del Padre y permanecer indiferentes ante el sufrimiento de nuestro prójimo.
AMOROSO
Oseas 11:1 (RV1960)
«Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo».
El pasaje recuerda el amor de Dios hacia Israel y su intervención en la historia de su pueblo. La expresión «yo lo amé» destaca la iniciativa divina. Conocer al Padre implica reconocer su amor y responder con fidelidad.
ALFARERO
Isaías 64:8 (RV1960)
«Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros».
La imagen del alfarero presenta a Dios como aquel que forma y trabaja con el barro. Esta imagen nos invita a mantener un corazón enseñable y permitir que la Palabra de Dios transforme nuestro carácter.
JUEZ
1 Pedro 1:17 (RV1960)
«Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación».
Dios es presentado como Padre y como Juez imparcial. Su paternidad no elimina su justicia. Nuestra relación con Él debe producir respeto, obediencia y una conducta coherente con nuestra fe.
HUÉRFANOS
Salmo 68:5 (RV1960)
«Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada».
Explicación: Dios se presenta como Padre de huérfanos y defensor de viudas. Esto nos enseña que su carácter incluye el cuidado y la defensa de quienes necesitan protección. Como iglesia, debemos procurar que nuestra fe se manifieste en acciones concretas de amor, servicio y solidaridad.
BUENO
Mateo 7:11 (RV1960)
«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?».
Jesús utiliza la experiencia humana de la paternidad para ayudarnos a comprender la bondad del Padre celestial. Este pasaje nos enseña a confiar en su carácter y a reconocer que Él sabe dar lo que es bueno.
TODO PODEROSO
2 Corintios 6:18 (RV1960)
«Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso».
El versículo relaciona la paternidad divina con una declaración de pertenencia: Dios será Padre para su pueblo, y ellos serán sus hijos e hijas. Nuestra identidad como hijos de Dios debe reflejarse en una vida consagrada a Él.
TRABAJADOR
Juan 5:17 (RV1960)
«Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo».
Explicación: Jesús declara que el Padre continúa obrando. El contexto de este versículo es la respuesta de Jesús ante las críticas relacionadas con una sanidad realizada en sábado. El texto destaca la obra del Padre y del Hijo.
Al reunir estas características, reconocemos que nuestro Padre es inmutable, compasivo, disciplinador, eterno, misericordioso, amoroso, formador, justo, defensor de los vulnerables, bueno y todopoderoso. No debemos conocer estos atributos únicamente como conceptos; estamos llamados a permitir que transformen nuestra manera de vivir.
Después de contemplar las características del Padre, corresponde examinar qué cosas son descritas en la Palabra como agradables delante de Él. El deleite de Dios se relaciona con su carácter y con aquello que Él aprueba.
Este tema nos invita a pasar del conocimiento de los atributos divinos a la reflexión sobre nuestra propia vida. No basta con decir que conocemos a Dios. También necesitamos preguntarnos si nuestras actitudes, palabras, oraciones y decisiones reflejan una relación sincera con Él.
DIAPOSITIVA 4. EL SEÑOR SE DELEITA EN QUIENES LE TEMEN
Dios no se complace en la fuerza humana
Salmos 147:10 (NTV)
«No se complace en la fuerza del caballo ni en el poder del ser humano».
Este versículo distingue entre la capacidad humana y aquello en lo que Dios se complace. La fuerza del caballo podía representar una ventaja física y militar. El poder humano puede representar las capacidades, los recursos y la influencia de las personas. El texto enseña que esas capacidades no constituyen el fundamento del agrado de Dios. Nuestra esperanza debe descansar en Él.
El deleite de Dios está en quienes le temen
Salmos 147:11 (NTV)
«No, el SEÑOR se deleita en los que le temen, en los que ponen su esperanza en su amor inagotable».
El Señor se deleita en quienes le temen y ponen su esperanza en su amor inagotable.
«En los que le temen». El temor de Dios incluye reverencia, respeto y reconocimiento de su autoridad. Temer al Señor implica tomar en serio su Palabra y procurar vivir de una manera que lo honre.
«En los que ponen su esperanza en su amor inagotable». La esperanza del creyente no descansa únicamente en lo que puede ver o controlar. Se fundamenta en el amor fiel de Dios.
El pasaje une la reverencia y la esperanza: honramos a Dios porque reconocemos quién es, y confiamos en Él porque sabemos que su amor es digno de nuestra confianza.
Debemos examinar qué ocupa el lugar principal de nuestra confianza. El Señor nos llama a reconocer nuestras limitaciones, vivir con reverencia y poner nuestra esperanza en su amor inagotable.
Dios se complace en la oración de los rectos
Proverbios 15:8 (Spanish LBLA)
«El sacrificio de los impíos es abominación al SEÑOR, más la oración de los rectos es su deleite».
Este proverbio contrasta dos maneras de presentarse delante de Dios: el sacrificio de los impíos y la oración de los rectos. Las prácticas religiosas externas no sustituyen una vida que procura andar rectamente delante del Señor.
«El sacrificio de los impíos». Una ofrenda externa no convierte automáticamente en agradable la conducta de quien vive en impiedad. No podemos separar la adoración de nuestra manera de vivir.
«La oración de los rectos es su deleite». El texto destaca la oración de quienes procuran vivir en rectitud. Esto nos llama a examinar nuestras motivaciones, decisiones y disposición para obedecer al Señor.
Escuchar y obedecer la voz del Señor
Éxodo 15:26 (Spanish LBLA)
«Y dijo: Si escuchas atentamente la voz del SEÑOR tu Dios, y haces lo que es recto ante sus ojos, y escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios; porque yo, el SEÑOR, soy tu sanador».
«Escuchas atentamente la voz del SEÑOR tu Dios». La obediencia comienza con una disposición a escuchar.
«Haces lo que es recto ante sus ojos». La rectitud se define en relación con lo que Dios considera correcto, no únicamente según nuestras preferencias personales.
«Escuchas sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos». El pasaje une la escucha con la obediencia. No basta con conocer las instrucciones divinas; es necesario procurar ponerlas en práctica.
«Yo, el SEÑOR, soy tu sanador». El pasaje forma parte de las instrucciones dadas a Israel después de su salida de Egipto. Debemos respetar ese contexto y no convertir la declaración en una garantía de que ningún creyente experimentará enfermedades.
Nuestra vida de oración debe ir acompañada de una disposición real a obedecer. La oración, la rectitud y la obediencia deben caminar juntas.
EL DELEITE DE DIOS EN HACER EL BIEN
El Señor se deleita en tratar bondadosamente a su pueblo
Jeremías 32:41 (VIN)
«Me deleitaré en tratarlos bondadosamente, y los plantaré en esta tierra fielmente, con todo mi corazón y con todo mi ser».
La expresión «bondadosamente» describe una disposición favorable que se manifiesta mediante acciones beneficiosas. Dios declara su intención de tratar bondadosamente a su pueblo y establecerlo firmemente en la tierra. La imagen de plantar transmite establecimiento y permanencia.
Disfrutar haciendo el bien
Jeremías 32:41 (CEE 2011)
«Disfrutaré haciéndoles el bien: los plantaré sólidamente en esta tierra, con todo mi corazón y con toda mi alma».
La expresión «haciéndoles el bien» presenta de forma directa la intención de Dios de beneficiar a su pueblo. «Los plantaré sólidamente» refuerza la idea de estabilidad.
Dios se goza haciendo el bien
Jeremías 32:41 (BDN)
«Me gozaré haciéndoles el bien. Con todo mi corazón y con toda mi alma haré que echen raíces firmes en esta tierra».
La expresión «haciéndoles el bien» destaca el gozo de Dios asociado con sus acciones bondadosas hacia el pueblo. La imagen de echar raíces firmes transmite estabilidad. En su contexto, Jeremías 32:41 habla de la bondad de Dios y de su propósito de establecer a su pueblo en la tierra.
Dios es presentado como aquel que se deleita en hacer el bien. Esto debe fortalecer nuestra confianza en su carácter. También estamos llamados a reflejar esa bondad en nuestra conducta, tratando a los demás con bondad, paciencia y amor.
DIOS SE DELEITA EN LA MISERICORDIA Y EN SU SIERVO
El Señor se deleita en misericordia
Miqueas 7:18 (RV1960)
«¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia».
Este versículo presenta una declaración de admiración por el carácter de Dios.
«¿Qué Dios como tú?» La pregunta destaca la singularidad del Señor y dirige la atención hacia su manera de actuar con misericordia.
«Que perdona la maldad». Dios puede perdonar la maldad. El perdón no significa que el pecado carezca de importancia, sino que el Señor manifiesta misericordia hacia quienes necesitan su perdón.
«No retuvo para siempre su enojo». El texto destaca la misericordia del Señor y su disposición a perdonar, sin negar su justicia.
«Porque se deleita en misericordia». La misericordia forma parte del carácter que Dios manifiesta hacia su pueblo.
Debemos acercarnos al Señor con un corazón arrepentido y agradecido. Cuando reconocemos nuestros pecados, no debemos intentar justificarlos ni ocultarlos; debemos buscar su perdón y permitir que su verdad transforme nuestra conducta. También debemos tratar a los demás con compasión y procurar la restauración conforme a la verdad de Dios.
El siervo elegido en quien Dios se deleita
Isaías 42:1 (VIN)
«Este es mi siervo, a quien sostengo; mi elegido en quien me deleito. Sobre él he puesto mi espíritu, él les enseñará el verdadero camino a las naciones».
«Mi siervo, a quien sostengo». El siervo recibe el apoyo de Dios para cumplir la tarea encomendada.
«Mi elegido en quien me deleito». El texto declara que Dios se complace en su elegido.
«Sobre él he puesto mi espíritu». El pasaje destaca la obra del Espíritu en relación con la misión del siervo.
«Él les enseñará el verdadero camino a las naciones». La misión del siervo tiene un alcance que llega a las naciones.
En la interpretación cristiana, este pasaje se relaciona con la misión del Mesías y encuentra una conexión importante con la presentación de Jesús en los Evangelios.
El servicio a Dios debe estar relacionado con su llamado y su propósito. Nuestra prioridad debe ser cumplir fielmente aquello que el Señor nos ha encomendado, dependiendo de Él y sirviendo con humildad.
EL DELEITE DE DIOS, LA RESTAURACIÓN Y LA FRUCTIFICACIÓN
De abandonada a objeto del deleite de Dios
Isaías 62:4 (Spanish LBLA)
«Nunca más se dirá de ti: Abandonada, ni de tu tierra se dirá jamás: Desolada; sino que se te llamará: Mi deleite está en ella, y a tu tierra: Desposada; porque en ti se deleita el SEÑOR, y tu tierra será desposada».
«Abandonada». La palabra expresa una condición de desamparo o rechazo.
«Desolada». Esta expresión se relaciona con una tierra que ha quedado desierta o devastada.
«Mi deleite está en ella». Aquello que era descrito mediante palabras de abandono recibe ahora una declaración de favor y deleite.
«Desposada». La expresión introduce una imagen matrimonial para comunicar una relación de pertenencia y compromiso.
El pasaje utiliza esta imagen para anunciar una transformación en la condición de Sion y de su tierra. Isaías 62 habla de la restauración de Sion; la aplicación devocional no debe borrar ese significado original.
Dios tiene poder para transformar situaciones y sus propósitos no están limitados por las condiciones presentes. Debemos llevar nuestras necesidades delante del Señor, confiar en su carácter y permanecer firmes en su Palabra.
El Señor protege el fruto del trabajo de su pueblo
Isaías 62:8 (Spanish LBLA)
«El SEÑOR ha jurado por su diestra y por su fuerte brazo: Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigos, ni hijos de extranjeros beberán tu mosto por el que trabajaste;»
«Por su diestra y por su fuerte brazo». Estas expresiones representan poder y autoridad.
«Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigos». El grano representa parte de la producción agrícola del pueblo. La imagen describe una situación en la que el fruto del trabajo ya no será entregado a los enemigos.
«Ni hijos de extranjeros beberán tu mosto por el que trabajaste». El mosto representa el producto de la vid. El texto menciona el trabajo realizado para obtenerlo.
En el contexto del pasaje, la promesa está relacionada con la restauración de Sion y con la protección del fruto del trabajo de sus habitantes.
Cosechar, disfrutar y alabar al Señor
Isaías 62:9 (Spanish LBLA)
«pero los que lo cosechen, lo comerán y alabarán al SEÑOR; y los que lo recolecten, lo beberán en los atrios de mi santuario».
«Los que lo cosechen, lo comerán». El texto presenta una situación en la que quienes trabajan para recoger la producción pueden disfrutar de su fruto.
«Y alabarán al SEÑOR». La provisión está relacionada con la alabanza. El pueblo disfruta del resultado de su trabajo y reconoce al Señor.
«Lo beberán en los atrios de mi santuario». La imagen relaciona el fruto de la cosecha con el espacio de adoración.
El tema de este estudio nos lleva a una pregunta que cada creyente debe responder delante de Dios:
¿Estoy procurando conocer solamente lo que Dios puede darme, o también estoy aprendiendo a vivir de una manera que le agrade?
El deleite del Padre nos invita a profundizar nuestra relación con Él. Nos llama a conocer su carácter, a honrarlo, a confiar en su amor y a caminar en obediencia.
Que nuestra oración sea que Dios forme en nosotros un corazón sensible a su Palabra, dispuesto a recibir su corrección, agradecido por su misericordia y comprometido con su voluntad.
No busquemos únicamente las bendiciones del Padre. Busquemos conocerlo más profundamente, amar lo que Él ama y vivir de una manera que honre su nombre.
No busquemos únicamente las bendiciones del Padre. Busquemos conocerlo más profundamente, amar lo que Él ama y vivir de una manera que honre su nombre.