El estudio del Alefato del Cielo nos permite descubrir la riqueza espiritual que Dios escondió en las letras hebreas. Cada una de ellas revela un aspecto del carácter de Dios y de Su obra en favor del hombre. La letra Mem (מ) está íntimamente relacionada con el agua (Mayim), elemento indispensable para la vida y símbolo constante del Espíritu Santo, de la Palabra de Dios, de la limpieza, de la abundancia y de la revelación divina.

Desde el principio de la creación, las aguas aparecen bajo el gobierno absoluto de Dios. Él estableció sus límites, las separó, hizo brotar fuentes, ríos y mares, y utilizó el agua como instrumento de juicio, restauración y bendición. Asimismo, la vida espiritual del creyente depende de permanecer cerca de esa fuente inagotable que es el Señor.

A través de este estudio veremos cómo la letra Mem nos enseña que Dios desea llevarnos de la sequedad espiritual a una vida abundante, alimentada continuamente por Su presencia. Quien permanece unido al Señor nunca permanecerá estéril, porque las aguas del Espíritu producen vida, crecimiento y fruto permanente.

 Génesis 1:1 (KADOSH)

“En el principio Elohim Alef-Tav creó los cielos y la tierra.”

La primera mención de la creación nos recuerda que Dios es el origen de todas las cosas. Antes que existiera la vida, Él ya había preparado todo lo necesario para sostenerla.

La palabra Mayim significa:

  • Agua.
  • Torrente.
  • Aguas profundas.
  • Océanos.
  • Abismos.
  • Agua subterránea.
  • Diluvios.

Salmos 119:97 (RV1960)

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.”

El salmista expresa un profundo amor por la Palabra de Dios. La meditación constante fortalece la fe y mantiene al creyente firme en medio de cualquier circunstancia.

Una vida alimentada por la Palabra nunca permanecerá espiritualmente seca.

Génesis 1:6 (RV1960)

“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.”

Dios estableció orden en la creación separando las aguas.

  • Cielos.
  • Mares.

Esto nos enseña que Dios tiene dominio tanto sobre lo visible como sobre lo invisible.

El Señor sigue gobernando cada área de nuestra vida; nada escapa a Su autoridad.

LAS FUENTES DE ARRIBA Y LAS FUENTES DE ABAJO

Jueces 1:15 (RV1960)

“Ella entonces le respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.”

  • La tierra del Neguev era una región seca; por ello Axa pidió también las fuentes de agua.
  • Las fuentes representan la provisión constante de Dios.
  • No basta con recibir una herencia; necesitamos que Dios haga fluir Su gracia continuamente sobre nuestra vida.

DIOS CAMBIA LA SEQUEDAD EN ABUNDANCIA

Salmos 126:4 (RV1960)

“Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, Como los arroyos del Neguev.”

Salmos 126:4 (DHH)

“¡Señor, haz que cambie de nuevo nuestra suerte, como cambia el desierto con las lluvias!”

El desierto florece cuando llegan las lluvias. De igual manera, Dios puede transformar cualquier tiempo de sequedad espiritual.

Mateo 6:33 (RV1960)

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

La bendición llega cuando Dios ocupa el primer lugar.

Quien busca primero al Señor nunca carecerá de Su provisión.

LAS BENDICIONES DEL CIELO

Génesis 27:28 (NBLH)

“Dios te dé, pues, del rocío del cielo, y de la riqueza de la tierra, y abundancia de grano y de vino nuevo.”

Génesis 27:28 (DHH)

“Que Dios te dé la lluvia del cielo, las mejores cosechas de la tierra, mucho trigo y mucho vino.”

Génesis 49:25 (BTA 2003)

“¡Oh hijo mío! El Dios de tu padre será tu auxiliador, y el Omnipotente te llenará de bendiciones de lo alto del cielo, de bendiciones de los manantiales de aguas abundantes de acá abajo, de bendiciones de leche y de fecundidad.”

  • Las bendiciones de Dios alcanzan tanto el cielo como la tierra. Él es quien provee todo lo necesario para Sus hijos.
  • Cuando vivimos bajo Su pacto, disfrutamos de la provisión que proviene de lo alto.

LA OBEDIENCIA ABRE LOS CIELOS

Deuteronomio 28:12 (BTA 2003)

“Abrirá el Señor su tesoro riquísimo, a saber, el cielo para dar las lluvias a tu tierra en sus tiempos, y echará la bendición sobre todas las obras de tus manos. De suerte que tú prestarás a muchas gentes, y de nadie tomarás prestado.”

Deuteronomio 28:13 (LBLA)

“Y te pondrá el SEÑOR a la cabeza y no a la cola, sólo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del SEÑOR tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente.”

  • La obediencia abre las ventanas del cielo y trae bendición sobre el trabajo, la familia y el futuro del creyente.
  • La verdadera prosperidad comienza con una vida rendida al Señor.

VOLVER A ABRIR LOS POZOS

Génesis 26:18 (RV1960)

“Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.”

  • Isaac restauró los pozos que habían sido cerrados. Espiritualmente, esto representa volver a las fuentes de comunión con Dios.
  • Muchas veces los pozos son tapados por el desánimo, la rutina o el pecado, pero el Señor nos llama a restaurarlos.

Volvamos a abrir los pozos de la oración, de la lectura de la Palabra y de la comunión con el Espíritu Santo.

La letra Mem nos enseña que Dios es la fuente de toda vida y de toda bendición. Él creó las aguas, las gobierna y las utiliza como figura de Su gracia, de Su Espíritu y de Su provisión. Así como la tierra necesita agua para producir fruto, el creyente necesita permanecer en la presencia de Dios para crecer espiritualmente.

Cuando buscamos primeramente el Reino de Dios, obedecemos Su Palabra y mantenemos abiertos los pozos de nuestra comunión con Él, experimentamos la lluvia del cielo, la restauración en medio de la sequedad y la abundancia que solo el Señor puede dar.

Que la enseñanza de la letra Mem nos impulse a depender cada día más de Dios, para que de nuestro interior fluyan ríos de vida que bendigan a nuestra familia, a la Iglesia y a todos los que nos rodean. Amén.

 

    “Abrirá el Señor su tesoro riquísimo, a saber, el cielo para dar las lluvias a tu tierra en sus tiempos, y echará la bendición sobre todas las obras de tus manos. De suerte que tú prestarás a muchas gentes, y de nadie tomarás prestado.”

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor General, Iglesia de Cristo Restauración