LOS QUE AMAN LA PALABRA
La Palabra de Dios sigue siendo la fuente suprema de verdad, vida y poder. Ser un amador de la Palabra no es solo leer la Biblia ocasionalmente, sino vivir enamorado de ella, profundizar en su significado, deleitarse en su sabiduría, y aplicarla constantemente. Esta enseñanza nos guía a comprender qué significa amar la Palabra y cómo transforma nuestras vidas.
- La Palabra es Dios
Juan 1:1 (TLA)
“Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.”
Juan 1:2 (TLA)
“Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra.”
Juan 1:3 (TLA)
“Todo fue creado por la Palabra, y sin la Palabra nada se hizo.”
La Palabra no es solo un texto, es una persona: Jesucristo. Él es eterno, estaba con Dios desde el principio y es Dios mismo. Todo lo que existe fue creado por medio de Él. Amar la Palabra es amar a Cristo.
- Facetas de la Palabra
La Palabra tiene múltiples expresiones y funciones. Cada una revela una dimensión de su poder y propósito en nuestras vidas:
- LUZ – Ilumina nuestro camino.
- MARTILLO – Rompe corazones endurecidos.
- VIDA – Da vida espiritual.
- ESPÍRITU – Está viva y es espiritual.
- PAN – Nos alimenta.
- PODER – Tiene autoridad y eficacia.
- ESPADA – Discierne y confronta.
- AGUA – Limpia y refresca.
- LLUVIA – Riega y da fruto.
- FUEGO – Purifica y consume.
- ROCÍO – Da frescura.
- LÁMPARA – Nos guía en la oscuridad.
Una lista clara y sencilla de 12 símbolos/facetas para meditar en la naturaleza multifacética de la Palabra.
- Los que aman la Palabra
Josué 1:8 (BLS)
“Nunca dejes de leer el libro de la Ley (palabra); estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas.”
Salmos 1:2 (BLS)
“Dios bendice a quienes aman su palabra y alegres la estudian día y noche.”
Salmos 1:3 (BLS)
“Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!”
El amor por la Palabra no es emocional solamente, se demuestra con estudio constante y obediencia. Los que la aman reciben bendición, estabilidad, y éxito en lo que hacen.
Salmos 119:165 (BLS)
“Los que aman tu palabra disfrutan de mucha paz y no sufren ningún tropiezo.”
La Palabra trae paz profunda y protección contra el error y el pecado. El que la ama camina seguro.
Efesios 6:17 (BLS)
“Que la salvación los proteja como un casco, y que los defienda la Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu Santo.”
La Palabra es nuestra defensa espiritual. Es el arma ofensiva que nos permite resistir al enemigo.
2 Timoteo 3:16 (TNM)
“Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia,”
2 Timoteo 3:16 (NTV)
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.”
La Palabra es completa. Enseña, corrige, transforma. No es un libro más; es el instrumento divino para moldearnos a la imagen de Cristo.
Esquema Final – Los Amadores de la Palabra:
- La estudian día y noche (Josué 1:8, Salmo 1:2)
- La obedecen y la aplican
- Disfrutan paz y éxito (Salmo 119:165)
- Tienen armas espirituales (Efesios 6:17)
- Viven una vida transformada (2 Timoteo 3:16)
Amar la Palabra es amar a Dios. Es vivir conectados con la verdad, alimentarnos del Espíritu y permitir que nuestra mente y corazón sean renovados. Un verdadero discípulo es un amador de la Palabra: la busca, la guarda, la vive.
Cuando aprendamos a amar la Palabra de Dios; entonces va a venir la bendición de Jehová sobre nuestra vida y va a empezar a prosperar.
Glorioso
Bonito mensaje. Bendiciones.