La mesa del Señor fue menos preciada en Lucas 14:16-20 Reina-Valera 1960

16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Cuando deberíamos de procura a no faltar a esta cita, cada vez que tenemos reuniones en la iglesia es porque Dios nos esta citando, especialmente la CENA DEL SEÑOR.

Hay muchos beneficios con el derramamiento de la Sangre del Señor:  Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.  Lucas 22:44 RV1960

Nos deja ver que ministran la santificación y purificación de la tierra, ya que la tierra estaba maldecida por la desobediencia del hombre “Causas de Adán” Cuando el Señor derrama sus gotas de sangre, estaba sanando la tierra.

  • La sangre del Cordero cambia las atmosferas.
  • A Causa de la sangre de Cristo tenemos vida.
  • Notros ingiriendo el vino, representa el ADN de Cristo. Es lo que nos cambia, nos trasforma día a día.

1 Corintios  15:22 (RVR1960)
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

¿QUÉ SIGNIFICA “VIVIFICAR”?

  • Dar vida nueva
  • Confortar
  • Animar
  • Avivar
  • Reavivar
  • Revitalizar
  • Levantar

 🔹 Dar vida nueva

En la Santa Cena, recordamos que Jesús murió, pero también resucitó. Y esa vida resucitada se imparte a nosotros. Él nos da vida nueva: una nueva oportunidad, un nuevo comienzo. Lo viejo queda atrás.

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna…” (Juan 6:54)

🔹 Confortar

Al tomar el pan y el vino, recordamos que no estamos solos. Cristo nos conforta: sana nuestras heridas internas, calma nuestro dolor, y nos recuerda que su presencia nos sustenta en todo momento.

“Este es mi cuerpo… entregado por vosotros” — nos dice: “lo hice por amor a ti.”

🔹 Animar

En la Santa Cena, Cristo nos anima. Nos recuerda que hay esperanza, que valemos tanto que Él dio su vida por nosotros. Nos levanta el ánimo, nos impulsa a seguir luchando, a no rendirnos.

🔹 Avivar

Es el momento en que se renueva el fuego espiritual. Muchos llegan a la mesa apagados, sin pasión, sin oración, pero al participar con reverencia, el fuego del Espíritu se vuelve a encender. El pan y el vino nos recuerdan el poder de su amor vivo.

🔹 Reavivar

Quizás estabas débil, tu fe tambaleaba, tus fuerzas se agotaban. Pero en la Santa Cena, Cristo reaviva lo que parecía muerto: fe, sueños, pasión, amor, propósito. Su sangre tiene poder para restaurar todo.

🔹 Revitalizar

¿Te has sentido agotado? ¿Vacío por dentro? La Santa Cena es una dosis sobrenatural de fuerza espiritual. El mismo poder que levantó a Cristo de los muertos revitaliza nuestro ser.

“El Espíritu es el que da vida…” (Juan 6:63)

🔹 Levantar

Muchos llegan caídos, con culpa, con vergüenza o cargando fracasos. Pero al tomar la Santa Cena con fe y arrepentimiento, Cristo te levanta, te restaura, y te recuerda: “Este es el pacto en mi sangre… para perdón de tus pecados.”

💦 Romanos 6:4 (RVR1960)

“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

A través del bautismo en aguas, a través de ese acto precioso estamos muriendo al viejo hombre, una resurrección espiritual. Acá podemos ver la vivificación. Tuvimos que morir para que el Señor nos diera vida nueva.  

Juan 3:3-17 Reina-Valera 1960

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento[b] sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Dios trae nueva vida a través de la Santa Cena. El nos tiene que vivificar para tener una vida con propósito. La vivificación no es un acto de una sola vez, es un proceso continuo de toda la vida, la biblia dice que la paga del pecado es Muerte (Rom. 6:23), entonces necesitamos que el señor vivifique nuestra alma a diario. Todos necesitamos ser vivificados, ver la vida con nueva expectativa, con deseos de un nuevo amanecer para ti y para los tuyos.

🌄 Salmos 71:20 (BL95)

“Tú que me hiciste pasar tantas penas y miserias, volverás para vivificarme, y me harás subir de nuevo del abismo.”

Aun cuando hemos pasado por valles oscuros, pérdidas, fracasos o sufrimiento, Dios promete volver y vivificarnos. En la Santa Cena, Él cumple su palabra de levantarnos del abismo emocional o espiritual.

*Versión alternativa (NC)**:
“Tú me has hecho probar muchas angustias y calamidades, pero de nuevo me darás vida y de nuevo me harás subir de los abismos de la tierra.”

Debemos tener bien claro que no todos los procesos negativos que pasamos en nuestra vida es la consecuencia de nuestra desobediencia, hay procesos negativos porque Dios los permite que pasen ciertos procesos; porque son necesarios, para formarnos, para tratar áreas en nuestra vida, y que no se pueden tratar solo con angustias y calamidades.

No te desesperes si estas pasando por penas y miserias, Dios está tratando contigo y hasta que aprendamos Dios nos vivifica, Dios al que ama lo va a formar.

🫥 Salmos 119:25 (RVR1960)

“Abatida hasta el polvo está mi alma; Vivifícame según tu palabra.”

Derribada, golpeada, lastimada, sin deseos de vivir.

A veces el alma está tan golpeada que nos sentimos como polvo en el suelo. Pero hay una esperanza: la Palabra vivifica. En el momento de depresión, cuando el alma esta postrada en el polvo, lo único que nos puede levantar es la Palabra del Señor, esta triste; lea la palabra del Señor, ya no quiere vivir; lea la palabra. Que se convierta en un hábito leer la palabra del Señor.

Versión alternativa (DHH):
“Estoy a punto de morir; ¡dame vida, conforme a tu promesa!”

         Filipenses 4:11-13 Reina-Valera 1960

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Este cambio de pensamiento viene cuando aprendemos a escudriñar la palabra del Señor.

❤️ Salmos 119:88 (RVR1960)

“Vivifícame conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca.”

Una iglesia avivada es la que guarda el testimonio, que vive la palabra, lo muestra con su actitud dentro y fuera de la iglesia, un Cristianos avivado es el que tiene temor de Dios.

🕊️ Isaías 57:15 (RVR1960)

“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.”

Un corazón quebrantado es el que ha sido humillado, lastimado. Las circunstancias de la vida lo han lastimado Dios te puede vivificar a través de la Santa Cena.