Desde antes de nuestra existencia visible, Dios ya había pensado en nosotros. La Biblia revela que el Señor no improvisa sus planes, sino que todo nace en Su corazón eterno. La bendición de Dios no comienza cuando una persona nace, ni siquiera cuando es presentada delante de una congregación; inicia desde la eternidad y se manifiesta desde el vientre.

Vivimos en una generación donde muchas personas creen que nacieron por accidente, sin propósito o sin diseño divino. Sin embargo, las Escrituras nos enseñan que Dios conoce, forma, sustenta, llama y bendice desde el vientre materno. Antes de que alguien pronunciara nuestro nombre, el Señor ya había hablado destino sobre nosotros.

Este tema nos llevará a comprender que la bendición no es solamente material, sino una cobertura espiritual, un propósito eterno y una herencia celestial que Dios preparó desde antes de la fundación del mundo. También veremos que el enemigo intenta atacar desde el vientre porque sabe que allí hay diseño, propósito y llamado de Dios.

Debemos volver a las sendas antiguas, reconocer el plan eterno del Señor y caminar en la identidad que Él estableció para nosotros desde antes de nacer.

LAS SENDAS ANTIGUAS Y EL PLAN ETERNO DE DIOS

Jeremías 6:16 (RV1960)

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.”

Dios hace un llamado a detenernos y volver a Sus caminos. Las sendas antiguas representan el diseño original de Dios, el camino eterno preparado desde antes de la creación. El problema del hombre siempre ha sido querer caminar fuera del propósito divino.

El Señor desea que comprendamos que nuestra vida no comenzó en la tierra, sino en el corazón eterno de Dios. Cuando entendemos esto, hallamos descanso para nuestra alma, porque dejamos de vivir sin dirección y empezamos a caminar bajo propósito.

OLAM = “TIEMPO FUERA DE LA MENTE – DESDE LA ETERNIDAD HASTA LA ETERNIDAD”

La palabra hebrea “Olam” habla de algo eterno, perpetuo, sin límite humano. Dios vive fuera del tiempo y desde esa eternidad Él ya había determinado bendecirnos.

Esto significa que nuestra vida no nació en el tiempo, sino en la eternidad de Dios.

ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO

Mateo 13:35 (Peshitta)

“Para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré mi boca en parábolas; declararé cosas ocultas desde la fundación del mundo.”

COSAS OCULTAS

Existen misterios y propósitos escondidos desde antes de la creación. Dios ya había establecido planes para Sus hijos antes que existiera el universo. Nada en nuestra vida es casualidad.

Juan 17:24

“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.”

NOS AMÓ

El amor de Dios no comenzó cuando nos convertimos. Él nos amó desde antes de la fundación del mundo. Esto destruye el rechazo, la inferioridad y la idea de abandono.

El enemigo puede rechazar, la sociedad puede despreciar, incluso la familia puede fallar, pero Dios decidió amarnos desde la eternidad.

Efesios 1:4 (RV1960)

“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,”

NOS ESCOGIÓ

No fuimos escogidos por méritos, talentos o capacidades humanas. Dios nos escogió por gracia.

Ser escogidos significa:

  • Tener identidad.
  • Tener propósito.
  • Tener cobertura divina.
  • Tener herencia espiritual.

El vientre fue solamente el instrumento para manifestar un plan que ya existía en la eternidad.

Efesios 2:10 (RV1960)

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”

BUENAS OBRAS

Dios preparó obras antes que nosotros existiéramos. Hay caminos, ministerios, asignaciones y frutos que fueron diseñados anticipadamente.

Muchos viven improvisando su existencia, pero el creyente debe entender que ya existe una agenda celestial preparada por Dios.

2 Timoteo 1:9 (RV1960)

“Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,”

NOS LLAMÓ POR GRACIA

El llamado de Dios no depende de perfección humana. Desde antes de los siglos, Dios ya había decidido extender gracia sobre nosotros.

La gracia divina rompe limitaciones humanas y activa el propósito eterno.

Apocalipsis 13:8 (RV1960)

“Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”

CORDERO INMOLADO

Antes que el pecado apareciera, Dios ya había preparado salvación mediante Jesucristo. Esto demuestra que el Señor siempre va delante de nuestra historia.

La cruz no fue una reacción de Dios; fue un plan eterno.

BENDECIDOS DESDE ANTES DE NACER

Efesios 1:3 (RV1960)

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,”

La bendición de Dios no es parcial. Él nos bendijo con toda bendición espiritual.

Esto incluye:

  • Salvación.
  • Cobertura.
  • Identidad.
  • Propósito.
  • Herencia.
  • Llamado.
  • Restauración.

La bendición espiritual precede a la manifestación natural.

Mateo 25:34 (TLA)

“Entonces yo, el Rey, les diré a los buenos: ‘¡Mi Padre los ha bendecido! ¡Vengan, participen del reino que mi Padre preparó desde antes de la creación del mundo!’”

El reino ya había sido preparado desde antes de la creación. Esto significa que Dios siempre pensó en incluirnos en Su propósito eterno.

Lucas 1:42 (RV1960)

“y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.”

La bendición puede reposar sobre el vientre. Dios puede marcar generaciones desde antes del nacimiento.

Jesús fue bendito desde el vientre, demostrando que el propósito de Dios puede manifestarse aún antes de que una persona vea la luz del mundo.

1 Pedro 3:9 (RV1960)

“no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.”

Fuimos llamados para heredar bendición.

No nacimos para vivir bajo maldición, derrota o destrucción. En Cristo tenemos una herencia espiritual preparada por Dios.

LA BENDICIÓN DESDE EL VIENTRE

Salmos 22:9 (RV1960)

“Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.”

Dios produce confianza desde el vientre. Aunque un niño aún no entiende racionalmente, el Señor puede ministrar seguridad, cobertura y paz.

Hay personas que crecieron con temor porque nunca entendieron que Dios ya estaba obrando desde el inicio de su vida.

Salmos 22:10 (RV1960)

“Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.”

David reconoce que pertenecía a Dios desde antes de nacer.

Esto nos enseña que:

  • Dios conoce nuestra vida desde el vientre.
  • Dios establece relación desde el inicio.
  • Dios reclama pertenencia sobre nosotros.

Gálatas 1:15 (RV1960)

“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,”

Pablo entendía que su llamado comenzó desde el vientre.

Aunque antes perseguía a la iglesia, el propósito eterno de Dios seguía vigente. Esto demuestra que los errores humanos no pueden destruir el diseño eterno de Dios cuando alguien responde a Su llamado.

SUSTENTADOS Y CUIDADOS DESDE EL VIENTRE

Salmos 71:6 (RV1960)

“En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza.”

(NVI) DEPENDÍA

(LPD) MI PROTECTOR

(NTV) ME HAS CUIDADO

Dios no solamente crea; también sustenta.

Desde el vientre:

  • Dependíamos de Él.
  • Él era nuestro protector.
  • Él cuidaba nuestra vida.

Muchas veces pensamos que hemos sobrevivido por fuerza propia, pero la realidad es que la mano de Dios nos sostuvo desde antes de nacer.

FORMADOS POR DIOS

Isaías 44:24 (RV1960)

“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;”

Dios se presenta como el que forma desde el vientre.

La palabra “formó” implica:

  • Diseño.
  • Intencionalidad.
  • Proceso.
  • Propósito.

Nadie es un accidente. Todos fuimos diseñados por Dios.

Job 31:15 (LBLA)

“¿Acaso Aquél que me hizo a mí en el seno materno, no lo hizo también a él? ¿No fue uno mismo el que nos formó en la matriz?”

Todos provenimos del mismo Creador.

Este pasaje también destruye:

  • La soberbia.
  • El rechazo.
  • La discriminación.
  • La inferioridad.

El mismo Dios que formó a uno, formó también al otro.

CARGADOS Y SOSTENIDOS POR DIOS

Isaías 46:3-4 (LBLA)

“Escuchadme, casa de Jacob, y todo el remanente de la casa de Israel, los que habéis sido llevados por mí desde el vientre, cargados desde la matriz.

Aun hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré.”

Dios muestra aquí Su fidelidad desde el vientre hasta la vejez.

Él:

  • Nos carga.
  • Nos sostiene.
  • Nos libra.
  • Nos acompaña.

El Señor no abandona la obra que comenzó.

Hay temporadas donde sentimos cansancio, lucha y debilidad, pero debemos recordar que el mismo Dios que nos cargó desde el vientre sigue sosteniéndonos hoy.

DIOS PRONUNCIÓ NUESTRO NOMBRE

Isaías 49:1 (BTA 2003)

“¡Oíd, islas, y atended, pueblos distantes! El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; se acordó o declaró mi nombre cuando yo estaba aún en el seno materno.”

PRONUNCIÓ – CONOCIÓ – ME PUSO MI NOMBRE

Dios declaró identidad desde el vientre.

En la Biblia, el nombre representa:

  • Propósito.
  • Destino.
  • Identidad.
  • Asignación espiritual.

Antes que nuestros padres nos pusieran nombre, Dios ya nos conocía.

El Señor no solamente conoce nuestra existencia; conoce nuestro destino profético.

La bendición desde el vientre revela que Dios siempre ha tenido un plan eterno para Sus hijos. No somos producto del azar ni de las circunstancias humanas. Desde antes de la fundación del mundo, el Señor ya había pensado en nosotros, nos amó, nos escogió, nos llamó y preparó propósito para nuestra vida.

El enemigo intenta destruir generaciones desde el vientre porque sabe que allí hay diseño divino. Sin embargo, cuando entendemos nuestra identidad en Dios, dejamos de vivir bajo rechazo, temor o confusión, y comenzamos a caminar bajo la certeza de que fuimos bendecidos desde la eternidad.

Hoy debemos afirmar:

  • Dios me conoció desde el vientre.
  • Dios me llamó por gracia.
  • Dios me sostuvo desde antes de nacer.
  • Dios pronunció mi nombre.
  • Dios preparó bendición para mi vida.

No importa cómo haya comenzado nuestra historia natural; lo importante es que nuestra historia eterna comenzó en el corazón de Dios.

Hoy el Señor quiere restaurar identidad y propósito. Quizá muchos crecieron sintiéndose rechazados, olvidados o sin valor, pero Dios les recuerda que desde el vientre Su mano estaba sobre ustedes.

El Padre celestial está llamando nuevamente a Sus hijos a caminar en las sendas antiguas y a abrazar el diseño eterno que Él preparó.

Es tiempo de romper palabras de maldición, rechazo y fracaso, y recibir la bendición que Dios declaró desde antes de la fundación del mundo.

La bendición de Dios está sobre tu vida desde el vientre.

 

    El Señor no solamente conoce nuestra existencia; conoce nuestro destino profético.

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor, Iglesia de Cristo Restauración