Desde el inicio de la historia bíblica, Dios ha marcado una línea de separación entre lo santo y lo profano, entre la luz y las tinieblas, entre los justos y los injustos. Las separaciones no son casuales, sino que revelan el carácter de Dios, su justicia, y el destino eterno de cada persona. Este estudio nos llevará a comprender cómo la Biblia anuncia separaciones proféticas que se manifestarán con mayor claridad en los tiempos finales.

  1. La red que recoge de todo

Mateo 13:47-49 (RVA 1989)
“» Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red que fue echada en el mar y juntó toda clase de peces. Cuando estuvo llena, la sacaron a la playa. Y sentados recogieron lo bueno en cestas y echaron fuera lo malo. Así será el fin del mundo: Saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos.”

Jesús enseña que al final habrá una separación definitiva: los justos serán guardados por Dios, y los malos apartados. La Iglesia es esa gran red que hoy reúne multitudes, pero llegará el día en que lo verdadero será diferenciado de lo falso.

La palabra “JUSTOS=DÍKAIROS” significa recto, bueno, íntegro, aprobado, acepto ante Dios, honrado. Esa es la condición que Dios busca en los suyos.

  1. El justo y el malvado

Proverbios 12:13 (LBLA)
“En la transgresión de sus labios se enreda el malvado, pero el justo escapará del apuro.”

Proverbios 29:6 (LBLA)
“El hombre malo es atrapado en la transgresión, pero el justo canta y se regocija.”

Aquí la Escritura muestra otra separación: mientras el malo queda atrapado en su propio pecado, el justo experimenta libertad, gozo y salvación. El pecado ata, pero la justicia en Cristo produce victoria y alabanza.

  1. El Hijo del Hombre separará

Mateo 25:31-33 (LBLA)
“Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.”

En el juicio final, Cristo mismo hará la separación. Nadie podrá esconder su verdadera condición. Estar a la derecha representa aceptación y salvación; estar a la izquierda, rechazo y condenación.

  1. Derecha e izquierda en la Biblia

Mateo 6:3 (LBLA)
“Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha.”

Génesis 48:17-18 (LBLA)
“Cuando José vio que su padre había puesto su mano derecha sobre la cabeza de Efraín, esto le desagradó; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés. Y José dijo a su padre: No sea así, padre mío, pues este es el primogénito. Pon tu derecha sobre su cabeza.”

Juan 21:6 (LBLA)
“Y Él les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis pesca. Entonces la echaron, y no podían sacarla por la gran cantidad de peces.”

Eclesiastés 10:2 (LBLA)
“El corazón del sabio lo guía hacia la derecha, y el corazón del necio, hacia la izquierda.”

En la simbología bíblica, la derecha está asociada con bendición, autoridad, favor y sabiduría. La izquierda con debilidad, insensatez y condenación. Dios marca separación entre estos dos lados para que entendamos que hay solo dos caminos: vida o muerte.

  1. Un llamado a la separación

2 Corintios 6:17 (MN)*
“Por esto: Salid y separaos de ellos —dice el Señor—; no toquéis nada impuro, y yo os recibiré.”

La Iglesia está llamada a ser un pueblo apartado para Dios. No podemos mezclarnos con lo impuro ni con lo que contamina. La santidad no es opcional, sino el requisito de los que estarán a la derecha del Rey.

  1. Separación de las tinieblas

La Escritura nos muestra que quienes rehúsan a Dios están en las tinieblas:

  • Del malo
  • Del que no lo adora
  • Del impío
  • Del que no le sirve
  • De la cizaña
  • De los cabritos
  • De los de la izquierda

Las separaciones proféticas nos recuerdan que el destino eterno depende de las decisiones que tomemos hoy. Dios está llamando a su pueblo a caminar en luz, verdad y justicia, para no ser hallados del lado de las tinieblas.

Las separaciones proféticas no son un invento humano, sino un decreto divino. Dios separa la luz de las tinieblas, lo santo de lo profano, los justos de los injustos. La pregunta es: ¿En qué lado estamos? ¿A la derecha, en el lugar de los justos y benditos, o a la izquierda, con los que serán apartados?

Hoy es el tiempo de definirnos. El Señor nos llama a salir, a apartarnos, a vivir en justicia, para ser hallados dignos de estar a Su lado en el día de la gran separación final.

 

    La Iglesia está llamada a ser un pueblo apartado para Dios. No podemos mezclarnos con lo impuro ni con lo que contamina. La santidad no es opcional, sino el requisito de los que estarán a la derecha del Rey.

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor, Iglesia de Cristo Restauración