Desde el inicio de la creación, Dios estableció principios de separación. No es una idea humana, sino un diseño divino: separar la luz de las tinieblas, lo santo de lo profano, lo justo de lo injusto. Estas separaciones marcan el camino de su pueblo a lo largo de la historia y tienen un fuerte significado profético que apunta al presente y al futuro.

  1. Confusión y mezcla: el peligro de Babilonia

📌 Esdras 9:1 (RV1960)
“Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones.”

📌 Esdras 9:2 (RV1960)
“Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado.”

Babilonia representa la mezcla y confusión. Israel fue llamado a ser un pueblo santo, apartado para Dios, pero cayó en el error de unirse con prácticas y costumbres paganas. Cuando no hay separación, la identidad espiritual se diluye y se pierde el propósito divino.

  1. Separación desde la creación

📌 Génesis 1:6 (RV1960)
“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.”

La primera separación establecida por Dios en la creación fue entre las aguas. Esto revela que Dios ordena y distingue; su diseño siempre marca diferencia para dar vida.

  1. Dios revela el fin desde el principio

📌 Isaías 46:10 (BAD)
“Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que va a suceder. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo.”

Las separaciones proféticas no son casualidad: forman parte del propósito eterno de Dios. Todo lo que sucede está alineado a su plan soberano.

  1. El justo y el impío

📌 Malaquías 3:18 (DHH)
“Entonces ustedes se darán cuenta otra vez de la diferencia que hay entre el bueno y el malo, entre el que adora a Dios y el que no lo adora.”

📌 Malaquías 3:18 (BTA 2003)
“Y vosotros cambiaréis entonces de parecer, y conoceréis la diferencia que hay entre el justo y el impío, y entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”

📌 Isaías 3:10 (RV1960)
“Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.”

📌 Isaías 3:11 (RV1960)
“¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.”

El juicio de Dios marca la separación: al justo le irá bien, al impío le irá mal. No todos tienen el mismo destino, porque Dios distingue entre los que le sirven y los que no.

  1. El corazón define la separación

📌 Lucas 6:45 (RV1960)
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

La verdadera separación comienza en el corazón. Lo que está adentro se manifiesta afuera. El corazón define si somos justos o impíos.

  1. Adoración que rompe cadenas

📌 Hechos 16:25 (RV1960)
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”

📌 Hechos 16:26 (RV1960)
“Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

La adoración (gr. psállo = celebrar la adoración divina) produce separación entre libertad y cautiverio. Mientras otros estaban atados, Pablo y Silas fueron libertados porque escogieron adorar.

  1. Separación en la cosecha

📌 Mateo 13:30 (NTV)
“Dejen que ambas crezcan juntas hasta la cosecha. Entonces les diré a los cosechadores que separen la maleza (cizaña), la aten en manojos y la quemen, y que pongan el trigo en el granero.”

📌 Éxodo 9:31-32 (RV1960)
“(31) El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.
(32) Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.”

El trigo (los hijos de Dios) será guardado; la cizaña será destruida. La cosecha es el tiempo de la separación final.

  1. El juicio de las naciones

📌 Mateo 25:31-32 (LBLA)
“(31) Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria;
(32) y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.”

📌 Mateo 9:36 (CDG)
“Y al ver las multitudes de cada ciudad y de cada aldea, fue movido a compasión por ellas, porque estaban desfallecidas y desparramadas como ovejas trasquiladas que han sido abandonadas y deambulaban sin pastor.”

Jesús, como Pastor eterno, hará la gran separación: ovejas a la derecha, cabritos a la izquierda. Las ovejas representan a los que le siguieron; los cabritos a los que le rechazaron.

  1. Un llamado a separarnos

📌 2 Corintios 6:17 (MN)*
“Por esto: Salid y separaos de ellos —dice el Señor—; no toquéis nada impuro, y yo os recibiré.”

📌 Juan 12:26 (RV1960)
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

La separación no solo es profética, sino también práctica: salir de lo inmundo, apartarse del pecado y servir a Cristo con fidelidad.

Las separaciones proféticas nos muestran que Dios distingue:

  • Del malo.
  • Del que no adora.
  • Del impío.
  • Del que no sirve.
  • De la cizaña.
  • De los cabritos.

El pueblo de Dios no puede vivir en mezcla, porque la santidad requiere separación. La pregunta final es: ¿estamos viviendo como trigo, como ovejas, como siervos del Señor?

Juan Carlos Pedroza Betancour

Pastor, Iglesia de Cristo Restauración