Desde el inicio, Dios estableció una diferencia marcada entre la luz y las tinieblas. Este principio no es solo natural, sino espiritual. La luz representa la vida, la verdad, la justicia y la presencia de Dios, mientras que las tinieblas reflejan pecado, confusión, ignorancia y muerte.
Isaías 46:10 (LBLA)
“que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ‘Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré.’”
Dios ya había diseñado que la luz prevaleciera sobre las tinieblas. Su plan eterno es separar lo santo de lo profano, y que su pueblo sea luz en medio de la oscuridad.
- La separación desde la creación
Génesis 1:4 (RV1960)
“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.”
La primera acción creativa fue una separación: Dios marcó la diferencia entre luz y tinieblas. En nuestra vida espiritual también necesitamos esa claridad: no podemos vivir mezclando lo de Dios con lo del mundo.
- El juicio sobre la luz de las naciones
Apocalipsis 8:12 (RV1960)
“El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche.”
Joel 3:15 (TLA)
“Cuando Dios llegue, se oscurecerán el sol y la luna, y perderán su brillo las estrellas.”
Las tinieblas también son un juicio de Dios. La falta de luz en el mundo es consecuencia de apartarse de Él.
📌 KJOSHÉK = Oscuro – Miseria – Destrucción – Muerte – Ignorancia – Tristeza – Maldad.
Así describe la Biblia el ambiente espiritual de las tinieblas.
3. El llamado a vivir en la luz
Efesios 5:8 (RV1960)
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.”
Antes éramos tinieblas, ahora somos luz en el Señor. Debemos reflejar esa identidad en nuestro caminar.
Romanos 13:12 (RV1960)
“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.”
Romanos 13:13 (RV1960)
“Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia.”
Vestirse de la luz significa vivir en santidad, sobriedad y amor.
- ¿Cómo conservar la luz?
Juan 8:12 (RV1960)
“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Para permanecer en la luz debemos seguir a Cristo diariamente.
Salmo 119:105 (RV1960)
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
La Palabra de Dios ilumina nuestras decisiones y protege nuestro caminar de caer en tinieblas.
- Separarse para permanecer en la luz
Génesis 13:9 (LBLA)
“¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda.”
Abraham y Lot nos enseñan que en ocasiones la separación es necesaria para cumplir el propósito de Dios.
1 Corintios 15:33 (LBLA)
“No os dejéis engañar: ‘Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.’”
La luz se contamina si se mezcla con las tinieblas. Debemos cuidar nuestras amistades y ambientes espirituales.
- Jesús: la luz que vence las tinieblas
Juan 9:5 (LBLA)
“Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo.”
Juan 12:35 (LBLA)
“Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va.”
Jesús es la única luz verdadera. Caminar en Él asegura dirección, propósito y victoria sobre la oscuridad.
Dios nos llama a vivir en separación:
- La luz representa vida, verdad y santidad.
- Las tinieblas representan pecado, ignorancia y muerte.
El creyente debe mantenerse en Cristo, guardarse en su Palabra y apartarse de toda obra de las tinieblas.
Hoy Dios nos invita a decidir: ¿queremos andar en la luz o en las tinieblas?
Seguir a Cristo significa permanecer en la luz y reflejarla en todo lugar.
El propósito eterno de Dios es que su pueblo camine en la luz y no tenga comunión con las tinieblas.