Iglesia de Cristo: Restauración
CORDERO Y LEóN
DOMINGO 2 DE MARZO 2025
Isaías 53:7 (RV1960)
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca
Dios se compadece y comprende por las pruebas que podemos atravesar, porque el padeció todo el pecado, el padeció en la cruz del calvario. El Señor sufrió el oprobio, la vergüenza, el desprecio, la humillación; fue reducido porque él quiso, porque declara la escritura que a él nadie le quitó la vida, sino que él la puso por amor a nosotros.
Dijo: “yo la pongo y la vuelvo a tomar”. En todo el capítulo 53 de Isaías está descrito todo el proceso de la cruz del calvario; dice ese pasaje que Él llevó todas nuestras enfermedades y dolencias, por eso estaba afligido, porque todo el peso del pecado cayó sobre Él. El pago de la desobediencia él se lo echó encima.
Acercarse a la mesa del Señor es recordar, lo que Jesucristo hizo por nosotros; es hacer memoria en donde estábamos y de dónde nos sacó el Señor. Participar de la mesa del Señor es recordar en dónde estábamos y de donde nos sacó el Señor. El sacrificio de la cruz del calvario, es ser conscientes de quienes éramos y quienes somos ahora.
Vamos a enfatizar en este versículo de Isaías 53, la palabra “cordero”, el cordero fue llevado al matadero y como oveja delante de sus trasquiladores no abrió su boca. El Señor permitió ser despojado de todo lo que él tenía. Nos tenemos que imaginar que cuando Jesús entrega su vida no fue fácil, sin embargo, él estando con sus discípulos les dijo, que el predicaba la palabra y no hablaba por sus ovejas de ese momento, sino que “tengo otras ovejas que no son de ese redil”; se refería a nosotros, porque nosotros no pertenecemos al redil de Israel, sino somos de otro redil que alcanzó salvación.
El Señor tuvo una evolución, subió a la cruz como cordero, y estando ahí en ese momento de angustia evolucionó de cordero a oveja, y tuvo una evolución más, al terminar su sacrificio en la cruz. Él recibió 39 latigazos (40 menos 1); tres veces 13, para poder sanar nuestra rebelión en espíritu, alma y cuerpo. Ahora nosotros sin necesidad de ser lastimados podemos acercarnos a escuchar la voz de Dios, porque el Señor Jesucristo llevó nuestros pecados y rebeliones. Dios murió para que nosotros vivamos en una vida de armonía y paz, no una vida que en ocasiones sea feliz, pero tenemos que evolucionar; tenemos que crecer como cristianos.
Durante los tres días que el Señor tardó en resucitar, Él con su propia sangre entra hasta el lugar santísimo, el celestial, y entra recordando y anunciando que la Ley estaba cumplida. Deja su sangre allá y regresa y desciende al infierno; se introduce en el centro de la tierra, donde es calcinado y fulminado por el fuego, fue reducido a cenizas; pero al tercer día la voz del Padre ¡lo levanta! Cumpliendo la escritura. Cuando Él se levanta, ya no es cordero ni oveja, ahora es el León de la Tribu de Judá.
Apocalipsis 5:5 (RV1960)
Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
En este versículo explica como el León “ha vencido”, esa victoria fue en la cruz del calvario al resucitar como el León de la tribu de Judá. Nosotros sus hijos tenemos que evolucionar también, así como él evolucionó. Así como en la parábola del hijo pródigo, tuvo que evolucionar; no podemos ser corderitos, ni ovejas toda la vida. Hay que evolucionar de oveja a hijo, según Lucas 15.
El Señor es el León de la tribu de Judá, es decir, que debe gustarle la alabanza, alabar a Dios, pues Judá es figura de la alabanza a Dios. Por eso el apóstol Pablo exhortaba a cantar con entendimiento. La victoria más grande que nosotros podemos celebrar es en el peor momento de nuestra vida; aunque estemos en angustia y aflicción podemos levantar las manos, alabar a Dios y declarar victoria. El león sabe lo que canta, le gusta la alabanza. Al Señor le gusta la alabanza, le gusta ¡La fiesta!
Nosotros tenemos que evolucionar aún en medio de las circunstancias difíciles; al Señor no lo detuvo su padecimiento en la cruz. Dice la biblia, “¿si el león ruge, quien no temerá?”. Cuando uno evoluciona, uno adquiere autoridad para enfrentar a las potestades espirituales.
Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará?
Cuando evolucionamos reposamos en el Señor. El león no se afana. Si vemos documentales de leones vemos como ellos tranquilamente viven, y esperan en esa tranquilidad a su presa; los leones descansan. El león se mantiene confiado, descansa.
Proverbios 28:1 (RV1960) Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.
Debemos evolucionar a “león” para poder mantenernos confiados y no afanarnos. La biblia nos señala sobre no afanarnos en que vamos a comer o que vamos a vestir, pues las aves del campo no hilan ni trabajan y el Señor las alimenta. Las flores del campo Dios las viste; cuanto más nosotros que le servimos al Señor. Tenemos que aprender a esperar en Cristo y para eso nos ayuda la santa cena, para estar en reposo, sin pena, sin preocupación. Las cosas van a avanzar cuando aprendamos a reposar en el Señor, reposar en su palabra. Dios prometió nunca dejarnos y nunca desampararnos y lo que Dios promete lo cumple. Hay que evolucionar de oveja a león. La biblia dice que el pueblo antiguo no aprendió a reposar y se convirtieron en un pueblo desobediente; las cosas que no podemos alcanzar con nuestra fuerza no las vamos a poder alcanzar, pero si reposamos vamos a aprender a alcanzar lo que Dios quiere, siempre en el reposo de Cristo Jesús.
Proverbios 30:29 -30 (RV1960) Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta camina muy bien: 30 El león, fuerte entre todos los animales, Que no vuelve atrás por nada;
La oveja todavía retrocede, pero el león no vuelve atrás; en donde se planta ya nadie lo mueve. No regresa. Esto es figura de que nosotros no podemos regresar a los lugares de donde nos rescató el Señor , no debemos regresar atrás “ni para tomar impulso”.
Miqueas 5:8 (CEE 2011) (7) El resto de Jacob estará | en medio de naciones numerosas, | como león entre fieras salvajes, | como cachorro de león entre ovejas, | que pasa, pisa y desgarra | sin que puedan quitarle la presa.
Aquí se muestra un león que cuando agarra la presa, nadie se la quita. Dios nos ha dado promesas, no debemos permitir que nadie nos quité lo que Dios ya nos entregó. Debemos agarrar con fuerza la bendición que Dios ya nos dio y para eso hay que evolucionar de oveja a león. Debemos pelear por lo que es nuestro. El león ya veló a su presa, ya la acechó, ya luchó, ya la correteó, la alcanzó y en ese punto nadie se la va quitar. Nosotros batallamos por las bendiciones, oramos, declaramos la palabra, creímos a la palabra. Si ya vino la bendición a nuestras manos, no debemos de dejar que nadie nos la quite.
Isaías 11:6 (CEE 2011) Habitará el lobo con el cordero, | el leopardo se tumbará con el cabrito, | el ternero y el león andarán juntos: | un muchacho será su pastor.
Lo que expone este versículo va ocurrir en un tiempo glorioso, pero ya lo podemos empezar a poner en práctica, eso sucederá en el periodo conocido como el milenio. Dice este versículo que el león andará con el cordero, que normalmente es su alimento. Esto es figura de la unidad en la iglesia.
Debemos evolucionar para crear la unidad en el cuerpo de cristo, sin hacer acepción de personas. Busquemos la unidad mediante la ministración de la mesa del Señor.