La Biblia enseña que la fe verdadera produce evidencias visibles. Estas evidencias no son un espectáculo, sino la manifestación de la vida de Cristo en el creyente.
La palabra bíblica “semeion” significa: signo, milagro, firma, marca o evidencia. Es decir, las señales son la “firma de Dios” en la vida de quienes creen.
Vivimos en un tiempo donde existen muchas señales: de Cristo, de falsos profetas, del espíritu del error y aun del sistema del mundo. Por eso es fundamental identificar las señales que acompañan a los verdaderos creyentes.
Señales bíblicas (Concepto)
SEMEION = signo, milagro, firma, autógrafo, marca
La Escritura presenta señales asociadas a:
- Cristo
- Jonás
- Lenguas y profecía
- La bestia
- espíritus de demonio
- Falsos cristos
- Falsos profétas
- El dragon
Esto nos enseña que las señales no siempre vienen de Dios, por eso el creyente debe discernir.
Las señales que siguen a los creyentes
Marcos 16:17 (RV1960)
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;”
Marcos 16:18 (RV1960)
“Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
Marcos 16:19 (RV1960)
“Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.”
Las señales no siguen a los ministros, siguen a los que creen.
No son para exaltar al hombre, sino para confirmar que Cristo vive en su iglesia.
Las señales incluyen:
- Liberación espiritual
- Manifestación del Espíritu (lenguas)
- Protección divina
- Sanidad
Son evidencia del Reino activo.
La base de las señales: la fe
📖 Marcos 9:23 (RV1960)
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”
📖 Marcos 9:24 (RV1960)
“E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.”
Las señales nacen de una fe real, no perfecta.
Dios responde a corazones que creen, aun luchando con dudas.
La fe no es emoción: es dependencia de Cristo.
Señales internas: vida espiritual que fluye
Juan 7:38 (RV1960)
“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”
Enfoque pastoral
La primera señal del creyente no es externa, es interna:
- Vida espiritual
- Sensibilidad al Espíritu
- Fruto
- Hambre de Dios
El creyente verdadero tiene algo que fluye desde adentro.
Señales de fe que ven la gloria de Dios
📖 Juan 11:39 (RV1960)
“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.”
📖 Juan 11:40 (RV1960)
“Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”
La fe mueve piedras:
- Obstáculos
- Procesos muertos
- Situaciones imposibles
Las señales aparecen cuando la iglesia obedece aun cuando la realidad dice lo contrario.
Señales de salvación (SOTERIA)
📖 Romanos 1:16 (RV1960)
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”
SOTERIA = rescate, salud, liberación, salvación familiar
La mayor señal no es un milagro físico: es la salvación.
Donde hay salvación hay:
- Restauración
- Libertad
- Transformación familiar
Señales de identidad: no avergonzarse
📖 Romanos 10:11 (RV1960)
“Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.”
AÍSJOS = desfiguración, alejarse avergonzado
El creyente verdadero:
- No esconde su fe
- No negocia su identidad
- No retrocede
La fe produce valentía espiritual.
Señales de victoria
1 Juan 5:5 (RV1960)
“¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”
NIKÁO = conquistar, dominar, ganar el veredicto, alcanzar la victoria
La señal final del creyente es la victoria.
No significa ausencia de luchas, sino:
- Permanecer
- Conquistar procesos
- Mantener la fe
El creyente vive desde la victoria de Cristo.
Las señales de los creyentes no son un espectáculo espiritual; son la evidencia de una vida unida a Cristo.
Un creyente verdadero:
- Cree
- Fluye
- Ve la gloria
- Vive salvación
- No se avergüenza
- Vence
Las señales siguen a los que creen, no a los que aparentan.
Las señales no siguen a los ministros, siguen a los que creen.
No son para exaltar al hombre, sino para confirmar que Cristo vive en su iglesia.