El ministerio de Jesús en la Tierra no solo se manifestó a través de milagros, enseñanzas y hechos poderosos, sino también mediante la oración y la intercesión. La Biblia nos muestra que el Señor constantemente elevaba rogativas al Padre, clamando no solo por sus discípulos, sino también por los que habrían de creer en Él a través de la palabra
Romanos 8:34 (TLA)
“¿Puede alguien castigarlos? ¡De ninguna manera, pues Jesucristo murió por ellos! Es más, Jesucristo resucitó, y ahora está a la derecha de Dios, rogando por nosotros.”
Nuestro Señor Jesucristo está a la diestra del Padre, rogando, suplicando por nosotros. (Ruego Eterno)
Hebreos 7:25 (OSO) “Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para rogar por ellos.”
- La palabra ‘rogativa’ implica suplicar, pedir, hacer una petición como favor, incluyendo la idea de una necesidad urgente. Jesús no solo oraba, sino que elevaba súplicas intensas al Padre en favor de su pueblo.
- El amor incondicional Jesucristo por nosotros, intercediendo por nosotros.
¿Por quién está rogado?
Juan 17:9 (RV1960) “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.”
- Fuimos comprados por precio de sangre, nuestra vida le pertenece a Dios, y es por eso que tenemos que vivir conforme a su voluntad.
- Dios no ruega por el mundo, ruega por lo han decidido ser hijos de Dios.
- No podemos vivir conforme a la corriente del mundo, debemos vivir conforme a la voluntad de Dios.
¿Para qué está rogando?
Juan 17:15 (RV1960) “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.”
- Tenemos que amar la venida de nuestro Señor Jesucristo, estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Estar en la tierra es importante, lo que no debemos hacer es enamorarnos del Mundo, porque somos peregrinos, porque la iglesia del Señor hemos perdido el verdadero valor que nos corresponde, porque somos sal de la tierra, porque somos luz del mundo.
Mateo 5:13-16 Reina-Valera 1960
La sal de la tierra
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
La luz del mundo
14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Juan 17:20 (RV1960) “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.”
Dios ama tanto al pecador, que no ha venido porque el quiere que todos procedan al arrepentimiento por medio de nosotros que somos la sal, luz, embajadores o representantes de el acá en la tierra.
2 Pedro 3:8-10 Reina-Valera 1960
8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
Lucas 22:31-32 (BL95) “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos.”
Dios puede permitir que satanás pueda sacudirnos, y muchas veces no es porque andes mal, sino porque necesitamos ser limpiados.
- Si Dios lo permite, el nos va a sostener.
- Es importante mantener la fe en los momentos difíciles, el mejor testimonio es lo que hemos vivido en carne propia. Es lo único que nos sostiene.
Juan 14:16 (BL95) “Y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá para siempre con ustedes.”
La promesa del Consolador es fruto de la rogativa de Jesús. Gracias a esa oración hoy disfrutamos de la presencia del Espíritu Santo que nos guía, fortalece y consuela.
Las rogativas de Jesús nos revelan un amor profundo y eterno. Él no solo murió por nosotros, sino que continúa intercediendo a la diestra del Padre. Sus súplicas abarcan nuestra protección, fortaleza, unidad y la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Esto nos invita a vivir confiados, sabiendo que tenemos un Abogado que clama día y noche en nuestro favor.

