La sanidad del espíritu

Vivimos en un mundo que se enfoca intensamente en la sanidad del cuerpo y el bienestar físico, pero muy poco se habla de la sanidad del espíritu. El espíritu humano puede ser herido, afligido, oprimido y quebrantado. La Palabra de Dios nos muestra que así como hay enfermedades físicas, también hay enfermedades espirituales que necesitan ser sanadas. En este estudio, entenderemos qué es el espíritu, cuáles son sus enfermedades y cómo Dios ofrece sanidad completa a través de Su Palabra y presencia.

Éxodo 15:26 (RVR1960)

“Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.”

La obediencia a su Palabra abre la puerta a Su sanidad.

1 Tesalonicenses 5:22-24 RV1960

 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

 

Para alcanzar una sanidad completa, no basta con sanar el cuerpo o controlar las emociones; debemos permitir que Dios sane nuestro espíritu.

Según la Biblia, el ser humano está compuesto por: cuerpo (lo físico), alma (emociones, voluntad, mente), espíritu (comunión con Dios, identidad espiritual)

 

  • Las Enfermedades del espíritu

a. espíritu Atribulado

1 Samuel 1:15 (RVR1960)

“Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.”

La aflicción espiritual puede confundirse con problemas emocionales o físicos. Ana muestra que el dolor espiritual solo puede ser sanado en la presencia de Dios.

 

b. espíritu Quebrantado

Proverbios 15:4 (RVG)

“La lengua sana es árbol de vida; mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.”

 El quebrantamiento del espíritu viene al hablar con perversidad, por eso pidámosle al Señor que sane nuestra lengua, porque una lengua sana es Vida.

Las palabras hirientes o la maldad expresada a través del lenguaje afectan el espíritu de una persona.

c. Altivez de espíritu

Proverbios 16:18 (RVR1960)

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.”

Que Dios nos sane de la soberbia porque no nos deja escuchar consejo.

Cuando uno es soberbio viene un quebrantamiento de Espíritu, debemos buscar ser humildes para que el Señor este cerca de nosotros.

El orgullo endurece el espíritu y prepara el camino para la caída. La humildad es medicina espiritual.

d. espíritu Triste

Proverbios 17:22 (RVR1960, DHH, BLA 1995)

RVR1960: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.” 

 

     

    DHH: “Buen remedio es el corazón alegre, pero el espíritu triste resta energías.”

    BLA 1995: “El buen humor hace bien al organismo; si el espíritu está triste los nervios se deprimen.”

    El espíritu triste seca los huesos y se vuelve enfermedad (osteoporosis).

    La tristeza viene a través de muchos golpes que recibe nuestro espíritu.

    El dolor espiritual tiene efectos físicos y emocionales. La tristeza profunda no tratada espiritualmente puede llevar a enfermedades.

    Triste= “NÁKA”

    La raíz hebrea “nâkâ” significa “golpear”, y es usada en varios pasajes para referirse a heridas profundas, físicas o espirituales. Algunas dolencias del espíritu son resultado de golpes de la vida: traición, pérdidas, abusos, etc. Pero Dios no solo ve esas heridas, Él las sana.

    Restauración espiritual

    Isaías 35:10 (RVR1960)

    “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.”

    La sangre de Cristo sana el corazón triste, pero también sana el alma.

    Pidámosle a Nuestro Padre que traiga sanidad a nuestro espíritu.

    Cuando Dios sana el espíritu, lo reemplaza con gozo, paz y esperanza.

     Hoy es el día para recibir sanidad espiritual. Si te has sentido desanimado, oprimido, quebrantado o triste, escucha la voz de Jesús:

    “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)

    Levanta tu voz en oración, derrama tu alma como Ana, y dile al Señor: “Sana mi espíritu, levántame con tu poder y lléname de tu gozo.”

     

    El espíritu humano, aunque invisible, sufre profundamente. Un espíritu atribulado, afligido, quebrantado o triste necesita urgentemente la intervención divina. La sanidad espiritual no viene de terapias humanas ni motivación externa, sino de una restauración directa con Dios. Jesucristo vino no solo para salvar el alma, sino también para sanar el espíritu del hombre.

    Juan Carlos Pedroza Betancour

    Pastor, Iglesia de Cristo Restauración

    0 Comments

    Submit a Comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *