EL PROPÓSITO QUE TRANSFORMA

El retorno de los llamados del último tiempo

Cada ser humano nace con anhelos, metas y sueños; sin embargo, no todos logran descubrir el verdadero propósito para el cual fueron creados. En tiempos donde las distracciones abundan y las prioridades se desvían, Dios sigue llamando a su pueblo a volver al propósito que transforma, aquel que da sentido eterno a nuestra existencia.
El propósito de Dios no solo nos cambia a nosotros, sino que a través de nosotros transforma nuestro entorno.

Proverbios 19:21 (DHH94PC)

“El hombre hace muchos planes, pero solo se realiza el propósito divino.”

Podemos tener muchos planes personales, pero el plan que prevalece es el de Dios. El propósito divino no depende de nuestras circunstancias, sino de Su soberanía. Cuando alineamos nuestros planes al propósito de Dios, entramos en el diseño que realmente transforma nuestras vidas.

EL LLAMADO DIVINO

Lucas 14:17-18 (TLA)

“Cuando llegó la hora, envió a su sirviente para que llamara a los invitados y les dijera: ‘Vengan, ya todo está listo.’ Pero cada uno de los invitados dio una excusa, y rechazó la invitación. Uno dijo: ‘Dile a tu amo que por favor me disculpe, pues acabo de comprar un terreno y necesito ir a verlo.’”

Muchos han sido llamados, pero pocos responden. El propósito de Dios no se cumple en aquellos que ponen excusas, sino en los que obedecen el llamado. Este es el tiempo en que el Señor está llamando nuevamente a su pueblo: “El retorno de los llamados del último tiempo.”

EL PROPÓSITO DE DIOS TRANSFORMA

Romanos 8:28 (NVIS)

“Ahora bien, sabemos que Dios prepara todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los cuales Dios ha llamado de acuerdo con su propósito (G4286 = PROTHESIS).”

Nada de lo que ocurre en tu vida es casualidad. Dios entrelaza cada circunstancia con un propósito eterno. “Prothesis” significa “intención firme, plan establecido”. Dios no improvisa contigo, Él ya tenía un propósito preparado antes de que nacieras.

Romanos 8:30 (BLPH)

“Y a quienes Dios destinó desde un principio, también los llamó; a quienes llamó, los justificó; y a quienes justificó, los hizo partícipes de su gloria.”

El propósito divino no se detiene. Te llamó, te justificó y te está preparando para participar de Su gloria. Cada proceso tiene una razón eterna.

Romanos 8:29 (TCB)

“Porque Dios siempre supo lo que estaba haciendo. Él decidió desde el principio llamar a los que lo aman a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

El propósito de Dios no es solo salvarte, sino transformarte a la imagen de Cristo. El Espíritu Santo obra día a día en nosotros para hacernos semejantes al Hijo.

PARTICIPAR DE LA GLORIA DE DIOS

2 Corintios 3:18 (NBLH)

“Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.”

El proceso de transformación es progresivo: “de gloria en gloria.” Cada experiencia con Dios revela más de Su carácter en ti. La gloria no solo se observa, se refleja en aquellos que permanecen en Su presencia.

Isaías 60:2 (NBLH)

“Porque tinieblas cubrirán la tierra y densa oscuridad los pueblos. Pero sobre ti amanecerá el SEÑOR, y sobre ti aparecerá Su gloria.”

Aunque el mundo esté en oscuridad, los que están en el propósito divino serán alumbrados por la gloria del Señor. Esa gloria —kabod— enriquece, aparta y santifica.

Éxodo 16:10 (LBLA)

“Y sucedió que mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto y, he aquí, la gloria del SEÑOR se apareció en la nube.”

La gloria de Dios se manifiesta incluso en el desierto. Aun en medio de pruebas, Su presencia te guía y te cubre.

Hechos 9:3 (RVR1960)

“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo.”

El encuentro con la gloria de Dios transforma al más endurecido. Así como Saulo fue cambiado en Pablo, tu vida también puede ser transformada por Su propósito.

Salmos 3:3 (LBLA)

“Mas tú, oh SEÑOR, eres escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza.”

La gloria de Dios no solo resplandece, también levanta. Cuando el propósito divino se cumple en ti, Él te honra y te levanta del lugar de vergüenza.

1 Samuel 2:8 (LBLA)

“Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacerlos sentar con los príncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del SEÑOR, y sobre ellas ha colocado el mundo.”

El propósito de Dios no solo te transforma, también te reposiciona. Él te saca del polvo para colocarte en lugares de honra.

1 Pedro 5:10 (LBLA)

“Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.”

El propósito que transforma no evita el sufrimiento, pero usa el sufrimiento para perfeccionar. Cada proceso en tu vida tiene el sello de un Dios que te está estableciendo para participar de Su gloria eterna.

El propósito de Dios no solo cambia nuestro destino, transforma nuestra esencia. Nos convierte en portadores de Su gloria, reflejos vivos de Cristo en un mundo en tinieblas.

    • En la obediencia y en la entrega total, Dios provee lo que necesitamos.
      Subir al monte demanda fe, pero en la cima encontramos que Dios siempre tiene un cordero preparado.
    Alejandro Hernández

    Anciano, Iglesia de Cristo Restauración