• El “alefato” es el alfabeto hebreo, compuesto de 22 letras.
  • En la Escritura, cada letra posee un significado profético, numérico y simbólico.
  • El cielo habla a través de símbolos, y Dios ha dejado mensajes en Su Palabra incluso desde las letras.

La primera letra es ALEF, que representa principio, unidad y fuerza, y nos conduce a Cristo como el inicio de todas las cosas.

Génesis 1:1 (RV1960)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis 1:1 (KADOSH)

“Parashah 1: Bereshit (En el principio) 1:1-6:8 En el principio [1] Elohim Alef-Tav creó los cielos y la tierra.”

Antes de que existiera el tiempo, el espacio o la materia, ya estaba Dios: Elohim Alef-Tav, es decir, Dios manifestado en plenitud, el Principio y Fin. Desde la primera línea de la Biblia se nos revela un Dios que inicia, sostiene y concluye todas las cosas. Todo comienza en Él.

Cristo Representa el Alefato del Cielo.

Juan 1:1 (MN*)

“En el principio existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios
y era Dios.”

Juan conecta la creación con Cristo. La Palabra es Jesús. Él estaba en el principio porque Él es el Principio. El Alef del cielo no es un símbolo: es una Persona.

Salmos 119:1 (RV1960)

Alef Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová.”

El Salmo 119 está dividido siguiendo el alefato hebreo, cada 8 versículos.
La sección ALEF nos recuerda que la verdadera bendición comienza cuando nuestra vida empieza con Dios, cuando nuestro camino inicia con obediencia.

 “ALEF”

  • Valor numérico: 1 → Principio, Unidad, primicia
  • Significa: Buey → fuerza, trabajo, yugo, servicio
  • Representa a Dios como Uno
  • Representa al hombre llamado a ser uno con Dios

Deuteronomio 6:4 (RV1960)

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”

Dios es uno. El camino del creyente también debe ser uno: sin doblez, sin ambigüedades, sin doble vida. ALEF nos llama a vivir una fe unificada y coherente.

Un nombre – Un camino – Un bautismo – Una fe – Una verdad

Dios siempre trabaja desde la unidad.
Así como Él es uno, también llama a Su pueblo a caminar en unidad de propósito y de corazón.

Juan 17:21 (RV1960)

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”

La misión de la iglesia solo será efectiva cuando vivamos en unidad. La unidad testifica de Cristo más que cualquier otro mensaje. ALEF nos recuerda que el cielo no opera en división.

ALEF “UNO”: UNICIDAD = SER COMO ÉL

ALEF no solo habla de Dios, sino del llamado del creyente:

  • Ser santos
  • Ser perfectos
  • Ser uno con Él
  • Ser moldeados bajo Su yugo

Es un llamado al carácter, no solo al conocimiento.

 Mateo 11:29 (RV1960)

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;
y hallaréis descanso para vuestras almas.”

El buey (símbolo de ALEF) es un animal de mansedumbre, fuerza y sacrificio.
Jesús no nos pide cargar el mundo: nos pide cargar Su yugo, caminar a Su ritmo y aprender Su carácter.

ALEF: El Buey y la Abundancia

Proverbios 14:4 (RV1960)

“Sin bueyes el granero está vacío; Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.”

Proverbios 14:4 (OSO)

“Sin bueyes el alfolí está limpio; mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.”

El buey simboliza trabajo, productividad y provisión.
Donde hay fuerza espiritual, disciplina y servicio, hay abundancia.
La iglesia y la vida personal pueden estar “limpias” pero vacías cuando no hay entrega ni esfuerzo espiritual. ALEF nos invita a cargar el yugo de Cristo para producir fruto.

ALEF representa:

  • El principio: Todo inicia en Dios.
  • La unidad: Un Dios, una fe, un caminar.
  • La fuerza: El yugo de Cristo que produce fruto.
  • El carácter: Mansedumbre y humildad.
  • La productividad: La abundancia que viene del trabajo espiritual. 

ALEF nos llama a comenzar con Dios, caminar con Dios y vivir como Dios. Es la primera letra del cielo, pero también es el primer paso en la vida espiritual: volver al principio, volver a Cristo.

Juan Carlos Pedroza Betancour

Pastor, Iglesia de Cristo Restauración