El corazón humano es un campo donde se gestan pensamientos, deseos, y motivaciones que muchas veces permanecen ocultas a los ojos humanos, pero nunca a los ojos de Dios.
Podemos aparentar bondad, espiritualidad o generosidad, pero el Señor mira más allá de nuestras acciones: Él examina las intenciones.

Dios no se impresiona con nuestras obras si detrás de ellas hay orgullo, manipulación o conveniencia. Él busca corazones sinceros, con intenciones puras, movidos por amor y no por interés.

📖 Jeremías 17:10 (PDT)

“Yo, el SEÑOR, que examino los pensamientos y escudriño las INTENCIONES DEL CORAZÓN; para darle su merecido a cada uno, la cosecha de las acciones que sembró.”

🩸 El Señor no sólo observa lo que hacemos, sino por qué lo hacemos. Cada acto tiene una intención, y cada intención tiene una semilla que tarde o temprano dará fruto.
Dios recompensa, no la apariencia, sino la motivación interna. Lo que siembras en intención, cosecharás en resultado.

LAS INTENCIONES SE REVELAN ANTE DIOS

📖 Proverbios 21:2 (PDT)

“Cada cual cree que lo que hace está muy bien, pero el SEÑOR es el que juzga las verdaderas intenciones.”

🩸 El hombre se justifica fácilmente: “yo no hice nada malo”. Pero Dios mira más profundo. Las intenciones pueden disfrazarse de religiosidad, pero el juicio divino las desnuda.
Podemos engañar a todos, menos a Aquel que escudriña el corazón.

No basta con hacer lo correcto; hay que hacerlo con la motivación correcta.

LA PALABRA DE DIOS DISCERNE LAS INTENCIONES

📖 Hebreos 4:12 (RV1960)

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

🩸 La Palabra tiene poder para revelar lo oculto. Cuando escuchas un mensaje y algo te confronta, no es casualidad: es Dios mostrando lo que hay en ti.
Su Palabra separa lo genuino de lo falso, la emoción de la convicción, la apariencia del propósito. No huyas cuando la Palabra te confronta; deja que ella limpie tus intenciones.

LAS OFRENDAS CON MALA INTENCIÓN NO AGRADAN A DIOS

📖 Proverbios 21:27 (NBLH)

“El sacrificio (ofrendas) de los impíos es abominación, ¡Cuánto más trayéndolo con mala intención!”

🩸 Dar no siempre agrada a Dios. Si damos para aparentar, manipular o recibir algo a cambio, esa ofrenda es abominación. Dios recibe lo que nace del corazón recto, no lo que busca conveniencia personal.

Una ofrenda correcta con una intención incorrecta se vuelve impura ante Dios.

LA INTENCIÓN DEL RICO NECIO

📖 Lucas 12:18–19 (RV1960)

“Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.”

🩸 La intención del rico no era compartir, sino acumular. Su corazón estaba en sus bienes, no en Dios. Jesús lo llamó necio, porque su intención fue asegurar su vida terrenal y perdió la eterna.

Una intención egoísta nos aleja del propósito de Dios. El corazón materialista termina vacío.

LAS INTENCIONES DE JUDAS

📖 Judas 1:16 (BLS)

“Esta gente se queja de todo, y lo critica todo. Sólo quiere que se cumplan sus deseos egoístas. Habla con orgullo, y cuando habla bien de los demás, lo hace sólo para aprovecharse de ellos.”

📖 Judas 1:16 (LBLA)

“Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan tras sus propias pasiones; hablan con arrogancia, adulando a la gente para obtener beneficio.”

Judas caminó con Jesús, pero su intención nunca fue servirle, sino servirse de Él. Podemos estar en la iglesia, pero con intenciones equivocadas: buscar posición, reconocimiento o beneficio.

Dios no usa corazones manipuladores; Él levanta a quienes le sirven con sinceridad.

DIOS QUIERE CAMBIAR NUESTRAS INTENCIONES

📖 Ezequiel 36:26–27 (NBV)

“¡Y les daré un corazón nuevo, les daré intenciones nuevas y rectas, y pondré un espíritu nuevo en ustedes! ¡Les quitaré sus corazones de piedra, tercos e insensibles, y les daré nuevos corazones, llenos de amor y buenas intenciones!”

El cambio genuino comienza en el corazón. Dios no solo limpia nuestras acciones, sino también nuestras motivaciones. Él transforma corazones duros en corazones sensibles, fríos en compasivos, egoístas en generosos.

No basta con pedir un nuevo corazón, hay que permitir que el Espíritu Santo cambie nuestras intenciones.

  • Las intenciones del corazón revelan quién realmente somos delante de Dios.
    Él no busca perfección, sino sinceridad.
  • Lo que determina nuestra aprobación ante Dios no es cuánto hacemos, sino por qué lo hacemos.
  • Pidamos hoy al Señor que examine y purifique nuestras intenciones, para que cada pensamiento, palabra y acción nazca del amor y la obediencia.

¿Estás dispuesto a dejar que Dios escudriñe tu corazón? Hoy el Señor quiere darte intenciones nuevas y rectas. Entrégale tus motivaciones, tus razones, tus deseos ocultos. Ora con sinceridad: “Señor, limpia mi corazón. Examina mis intenciones. Que todo lo que haga sea para Tu gloria y no para mi beneficio. Dame un corazón nuevo, lleno de amor, verdad y pureza.”

Juan Carlos Pedroza Betancour

Pastor, Iglesia de Cristo Restauración