Iglesia de Cristo: Restauración
tiempos de reducir
DOMINGO 16 DE febrero 2025
2 Timoteo 3:1 (LBLA)
La biblia nos muestra que en los últimos días vendrán tiempos difíciles; la versión valera dice tiempos peligrosos:
“Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.”
Definitivamente nosotros debemos de saber esto, así como lo dice la escritura debemos conocer todo lo que está teniendo manifestación en este tiempo profético que estamos viviendo. Todo ha tenido un principio, un proceso y todo tendrá un final definitivamente. Estamos hablando del de acá de la tierra porque hemos entendido que al lugar donde nosotros vamos, que es la eternidad, no hay ni principio final. ¡Vamos hacia una eternidad gloriosa!
Hacia una eternidad con nuestro Señor, sin embargo, aquí en este versículo de 2 Timoteo 3:1 está enmarcado un tiempo. Debemos saber esto cuando hablamos de los últimos tiempos o los días finales o los tiempos del final. No tenemos que circunscribirnos al dos mil y algo, por decirlo así, sino que la escritura nos deja a nosotros ver claramente que los días o los últimos días tuvieron inicio en la cruz del Calvario. ¿Por qué decimos eso? Porque está escrito en Job estas palabras:
“Porque yo sé que vive mi redentor, y que yo he de resucitar del polvo de la tierra en el último día,” Job 19:25 (TA)
La versión Torres Amat dice, que se levantará en los últimos días del polvo.
Pero debemos recordar que nuestro señor Jesucristo se levantó del polvo hace ya más de 2 mil años. Cuando se levantó de los infiernos y resucitó nuestro Señor, eso nos da a nosotros la pauta de pensar y poder decir que los últimos días o los tiempos finales, iniciaron en la resurrección de Jesús; es decir, tenemos más de 2 mil años estar viviendo en los últimos tiempos o en los últimos días.
Como lo podamos ver todo va a depender de la versión en que uno lo quiera leer; entonces estamos viviendo en los últimos días. Amén. Somos la iglesia de los últimos días, pero no de los santos, de una religión nombrada así, sino del Señor Padre, Hijo y Espíritu Santo. Somos la iglesia de los últimos días, donde el Señor nos señala que estamos viviendo tiempos muy peligrosos.
Según la Reina Valera tiempos peligrosos, tiempos apremiantes dice otra versión. La versión Américas dice “tiempos difíciles”. Pero esto no es para que nos alarmemos, porque desde hace 2 mil años estamos viviendo tiempos difíciles.
El señor marcó el inicio de los últimos días o de los últimos tiempos que nosotros estamos viviendo; lo último, de los últimos días. Es un privilegio que nos dio el Señor, porque estamos viviendo lo último de los últimos días o del último tiempo, los cuales son días gloriosos para la iglesia.
Sí nos tocó que vivir a nosotros entonces y podemos enmarcar muchas cosas. Esta palabra en específico los días difíciles o tiempos difíciles, es una palabra, un vocablo griego que es la palabra jalepós.
Llama la atención porque lo que aparece en el diccionario en primera plana es que esta palabra tiempos difíciles o peligrosos significa: “Reducir las fuerzas, difícil, lleno de penalidades, violento, feroz y hay otra acepción ahí que dice, muy duro”.
Entonces son los tiempos que estamos viviendo tiempos llenos de penalidades, tiempos violentos; estamos viviendo tiempos feroces. Estamos viviendo tiempos de reducción.
Dice, el diccionario, “reducir las fuerzas”, entonces estamos viviendo tiempos donde las fuerzas están siendo reducidas, pero dentro de la iglesia del Señor, por eso el apóstol Pablo le dice a Timoteo: Timoteo tú debes de saber esto, no lo ignores no ignores Timoteo que vendrán tiempos donde van a ser reducidas las fuerzas, tus fuerzas y las de los tuyos y eso lo estamos viendo. Lo hemos visto por mucho tiempo y lo seguimos viendo en la actualidad donde la iglesia está perdiendo la fuerza. Por ejemplo, cuando inició esta casa (iglesia), había más hermanos de los que ahora están de ese tiempo. Son pocos los hermanos de esa época, que todavía siguen en pie desde el inicio de esta iglesia.
¿Por qué? Porque sus fuerzas se redujeron, se desanimaron. Hay gente que ya no sigue perseverando porque se quedó sin fuerza. Hay personas que se van de las iglesias por que “ les hicieron una cara” y dicen “no, yo así ya no”, pero no se han dado cuenta que sus fuerzas se están reduciendo. Por eso es que nosotros debemos de saber esto, no debemos de ignorar el tiempo que nos ha tocado vivir. Amén. Estamos viviendo días peligrosos tiempos difíciles y tenemos que estar preparados.
Dentro de esos tiempos difíciles entendemos que nosotros tenemos promesa, tenemos palabra de la cual podemos echar mano. No nos dejemos vencer por el desánimo. Esta batalla la vamos a pelear hasta el final.
Lucas 9:62
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
Dios en otras palabras, nos está diciendo, que nosotros que venimos a Cristo, entramos en este evangelio glorioso y eso es tomar el arado; nosotros ya tomamos el arado. Ya metimos las manos en este evangelio glorioso y hemos visto la mano de Dios sobrenatural en nuestras vidas. Pero dice la Biblia que si ya tomando el arado volteamos para atrás no somos aptos para entrar en el reino; en otras palabras, aquí es hasta que la muerte nos toque la puerta o hasta que el señor venga en el arrebatamiento donde podremos dejar la obra de Dios. Pero no se trata de estar pensando si sigo ya no sigo, sino es una batalla contra el desánimo y la reducción de las fuerzas, que tenemos que pelear hasta el final.
A pesar de las dificultades debemos de seguir caminando, seguir avanzando. No vamos a retroceder, porque la meta no está atrás, la meta está hacia el frente. Cristo nos está esperando y hacia allá vamos hacia la meta vamos y hacia el futuro; vamos hacia adelante. ¡Aleluya!
La palabra del Señor también nos fortalece cuando leemos:
“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;” Isaías 59:1 (RV60)
Nosotros tenemos de dónde echar mano solo de levantar la mano porque la mano del señor está extendida sobre nosotros, solo debemos tomarla en el nombre de Jesús.
“Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.” Levítico 26:21-22 (RV60)
Entonces no tenemos que ignorar que vamos a ser incitados. Una de las manifestaciones más grandes que se van a ver en este tiempo es la manifestación de un anticristo que ya están en operación; las operaciones del inicuo, dice la escritura, en tesalonicenses, que ya está en acción. O sea, que ya está operando.
Mateo 24:24 dice:
“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.”
Van a venir falsos cristos, difíciles de discernir porque son falsos. Quiere decir que se parecen a Cristo pero que no son Cristo. Se parecen al Señor pero no son el Señor. Esos son los tiempos difíciles. Quién no es difícil de discernir es el anticristo, porque el anticristo es el que se opone a todo lo que es de Cristo ese es un anticristo entonces.
La fuerza va a ser reducida cuando se opone a todo lo que es de Cristo por eso es que no debemos de ignorar nosotros que ese espíritu ni esa operación de error. Esa operación del Anticristo ya está en acción eso está operando desde hace mucho tiempo y se opone a la palabra. El peligro es que podemos caer en este error y terminar como un opositor de la Palabra del Señor.
Cuando uno reconoce autoridad ¡Qué lindo! Cuando reconocemos gobierno es hermoso, porque eso trae una bendición maravillosa a nuestras vidas. Cuando oímos la Palabra del Señor tenemos que tener cuidado de no cuestionarla, para que ninguna fiera, ni ningún devorador destruya nuestra fe o nuestra familia.
“Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.” Levítico 26:22 (RV60)
Son tiempos peligrosos donde habrá una reducción incluso de la misma familia. Pero cómo vemos esa reducción cuando la familia se empieza a apartar del señor.
Entendamos el tiempo que estamos viviendo y tomemos la palabra, no nos opongamos a la autoridad; reconozcamos el gobierno del Señor, que es nuestro Dios Todopoderoso oyendo su Palabra y poniéndola en práctica. Cuando somos obedientes el Señor cambia todo.
En las escrituras podemos ver el pueblo de Israel que entre más los oprimían más se multiplicaban:
Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que los egipcios llegaron a temer a los hijos de Israel. Éxodo 1:12 (BLA)
Nosotros no podemos ser una iglesia que esté en oposición. Nosotros no nos debemos oponer a las directrices que vienen del cielo nosotros tenemos una guía que es la escritura, entonces hay que cumplirla.
Una de esas directrices es amar al Señor sobre todas las cosas, cuando esa Palabra se refiere a “todas las cosas” es un absoluto y quiere decir que deben ser todas las cosas, incluso está implicada la familia porque nosotros no podemos amar más a nuestro cónyuge que a nuestro Dios; ni a nuestros hijos, a los que hay que bendecir, hay que cuidar, pero no los podemos amar más que al Señor.
Los hijos son hermosos y son una alegría, pero nuestra alegría no puede provenir de nuestros hijos sino del Señor.
La escritura también nos señala que debemos congregarnos y no nos podemos oponer a eso y dejar de hacerlo. Debemos congregarnos.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Hay enemigos de la fe que son cardíacos. Hay gente que ha querido ver reducida la iglesia, sin embargo, la iglesia se va reducir hasta el periodo tribulacionario cuando seamos arrebatados. Ahora es este tiempo, que entre más pretendan oprimirnos más nos vamos a multiplicar en Cristo.
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:12 (RV60)
En el matrimonio el lecho matrimonial se puede reducir por convertir ese espacio en un lugar de contienda. Eso puede provocar caer en otro tipo de pecados. La cama se puede reducir cuando ya no hay amor; se perdió o se enfrió el amor dentro del matrimonio.
Pero en medio de todas las dificultades que se pueden enfrentar en estos tiempos de reducción el Señor nos deja ver en Su Palabra que para su pueblo hay una esperanza de ensanchamiento:
Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas. Isaías 54:2-3
El Señor nos manda a escuchar su voz de Dios, porque el señor envió un profeta y la Biblia dice “creed a los profetas y seréis prosperados”; le vamos a creer a la palabra, le vamos a creer al Señor como aquella viuda que vivió la multiplicación de sus provisiones. Tuvo que creer a la palabra del profeta y darle primero a él, dame a mí le dijo, primero y después coman ustedes. El secreto de la multiplicación está en la obediencia.
Cuando nosotros somos obedientes y creemos la palabra, la voz que viene de Dios, aunque nos reduzcan la medida nunca nos va a hacer falta nada. Debemos de creer que el sustento que viene para nuestra vida ya tiene nombre y tiene fecha, tiene sello donde nadie se lo puede quitar lo único que Jehová nuestro Dios espera es que nosotros aprendamos a creer la palabra.
Aunque el enemigo quiera reducir nuestra canasta básica le vamos a creer a Dios. Él va multiplicar y abundar todas las cosas en nuestro hogar y no se va terminar en el poderoso nombre de Jesús.
Dios nos dice a nosotros que ensanchemos el sitio de nuestra tienda en su palabra. El Señor nunca reduce sus bendiciones, al contrario, las multiplica; ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas.
No seas escasa, no sea reducida. Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Agranda tu tienda de campaña extiende las cuerdas clava bien las estacas porque te vas a extender de un extremo a otro; tus hijos conquistará muchas naciones y ocuparán las ciudades que ahora están deshabitadas. Este tiempo viene a reducir a los hijos pero la palabra de Dios los viene ensanchar. No hay que creer en las malas noticias, hay que creer en la palabra del Señor.